Tupidos Velos Familiares

La familia,  con sus dramas y tensiones, es fuente de inspiración teatral desde tiempos inmemoriales. Y nunca pasará de moda ni dejará de identificar  al público, aunque esté obsesionado con el chat, el whatsapp y otros artilugios.
Es por eso que “El Sistema Solar”, escrita y dirigida por la peruana Mariana de Althaus (40)  llega e identifica.  Se trata de una obra realista y con agudos momentos de humor negro, que disecciona la tensa Navidad de una familia limeña de clase alta.
En Lima se ha dado en espacios no convencionales, buscando que el espectador se sienta inmerso en los problemas de la familia

Solar. La problemática elegida por la autora es extrema: el padre, ministro, está de novio con Paula, la ex de Pavel, su hijo. Es Edurne, su hija mayor, con un historial de desequilibrios mentales, quien los invita a todos a celebrar la Noche Buena ya que no se juntan hace un año. Pero eso no es todo en esa noche de confesiones, Edurne está embarazada y el padre va a morir en unos pocos meses más. La nota de frescura la pone Puli, el pequeño hijo de Pavel.
Además de los nudos de conflicto, los personajes creados por Althaus se mueven en el borde. Leonardo, el padre (Gustavo Bueno), es un señor autoritario y poco conectado con sus hijos; Pavel (Sebastián Monteghirfo) responde al tipo pusilánime, sin iniciativa, de cuerpo y manos atadas antes los hechos; Edurne (Katerina D‘Onofrio) es intensa y alterada, aún sin rumbo vital pese a tener 35 años. Finalmente, Paula (Valeria Escandón) es una mujer huérfana de niña que aprecia la reunión familiar pese a los dolores expuestos; y Puli (Adriánd Dubois), un chico demasiado lúcido para su corta edad.
Un punto alto del elenco es que cada actor que interpreta a los Del Solar consigue hacer creíble a su personaje,  pese a lo extremo de sus características. Hay mucha humanidad y verdad en sus interpretaciones, llegando a conmover en varios pasajes. Dejan muy en claro el tormento o carga que puede representar la familia para cualquiera, y cómo la sombra de mentiras y secretos nunca develados es capaz de hacer que una persona sufra toda su vida.
Otro elemento destacado es el humor negro que se cuela entre medio del drama. La dramaturga se permite sacar sonrisas entre  los gritos y las tensiones extremas, lo que alivia la situación y permite pensar lo ridículas que pueden parecer, desde fuera, situaciones como ésta.
Al final, el baile de Edurne con su padre llega al corazón a las espectadoras. Todas saben lo que significa un momento como ése, que se repite en la graduación, en el matrimonio. La ilusión de ser la niña de papá, la ilusión del padre-novio, que todo lo sabe y nunca falla.
“El Sistema Solar” es una obra bien escrita y bien actuada, que hurga en los lazos familiares con crudeza e inteligencia. No pretende experimentar ni nada por el estilo, sino que se trata de teatro de texto y de actor, con el escenario a su servicio.
 
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