Gardel revive en Petit Musical Argentino

Para gardelianos, tangueros y amantes de los musicales es “Gardel, el musical”, que hasta el domingo se presenta en el Teatro Municipal de Las Condes directamente desde Buenos Aires. En escena, y durante 90 minutos, el elenco liderado por el cantante y actor Guillermo Fernández recorre la vida de Carlos Gardel, El Morocho del Abasto, con un ritmo que no decae y que mantiene atrapada la atención del público. Se trata de un musical de cámara, ya que cuenta con cinco actores que encarnan todos los personajes de la historia y, pese a la variedad de caracteres, salen airosos del desafío. Los acompaña una pareja de bailarines

donde ella, en especial, tiene un encanto que cruza la platea.
La puesta en escena, original de Fernández, Federico Mizrahi y Luis Longhi, mantiene la estructura de los musicales tradicionales. La dramaturgia se complementa con temas creados especialmente por Fernández y Mizrahi -que está al piano siempre-, que aportan a la acción, explicándola o complementándola.
Longhi, a cargo de la dramaturgia y las letras de canciones, asume el rol de Tito Lusiardo, actor que fue uno de los últimos amigos en la vida de Gardel y que además conduce la narración.
Todo parte con un tango bailado y el ruido de un estallido, alusión a la muerte del cantante en un accidente aéreo en Medellín. Desde ahí comienza a desfilar la vida de El Zorzal Criollo en escenas rápidas, con toques de humor y mucho canto. Los espectadores ven la llegada en barco a Buenos Aires de su madre, Bertha Gardes, con el pequeño Carlitos en brazos.
De un salto llegamos a la juventud del Morocho, en el Abasto, algo regordete e iniciándose en la canción. Se dibuja un Gardel bueno para los amigos, saliendo apurado de la casa.
Aparece el encuentro con José Razzano, su amigo y con quien formó una dupla de canciones criollas; con Isabel del Valle, su novia eterna y a quien llevaba 20 años; y con la baronesa Sally de Wakefield, quien financió las primeras películas del argentino en Francia y gestionó su viaje a Estados Unidos.
Por supuesto, también el musical recoge la etapa en que Gardel inventa el tango-canción, pese a la oposición de Razzano. Gardel insiste en que hay que hablar de las penurias del hombre urbano, sacando el tango de las fondas y los ambientes sórdidos. Su visión es premiada con el éxito, y Razzano se convierte en manager del nuevo artista.
La obra incluye detalles que pocos conocen, como que Gardel cantaba en los mitines del Partido Conservador, invitado por Yiyo Traverso, italiano dueño de una fonda.  También que vivió con una bala en el pulmón, que tuvo amores con una mujer casada a la que apodaban La Ritana, y que hizo un casting en Nueva York solo escuchando a las postulantes por teléfono.
Todos los miembros del elenco aportan desde su talento: Anita Rodríguez, de bella voz y frescura escénica convence como Isabel de Valle y saca risas como una asistente gringa; Longhi derrocha versatilidad como narrador y en cada personaje que asume; Chino Laborde, de hermosa voz y plástica interpretación; Alicia Vignola, de gran presencia escénica y dueña de una voz aterciopelada. Guillermo Fernández lidera el elenco con su potente voz y la sonrisa gardeliana. Increíble como logra la postura de Gardel, con la mano en el bolsillo y cierta inclinación en la cabeza.
Un buen espectáculo, bien hecho, que suena bien y no aburre jamás. El único pero es que tal vez habría sido mejor un teatro más pequeño que el Municipal de Las Condes, para estar más cerca de los artistas, como el Moliere, en que debutaron el año pasado.

 

 

 

 


Coordenadas
Teatro Municipal de Las Condes
vienres y sábado 20:00 horas, domingo 18
entradas entre $14.000 y $22.000