"Chaika": la grandiosidad de la simpleza

Abriendo la temporada 2020 y con una sala completamente llena, el Teatro de la Universidad Finis Terrae presenta la prestigiosa obra “Chaika” (Mejor obra y Mejor actuación del año 2018, según el Círculo de Críticos de Arte), creada por Tita Iacobelli y Natacha Belova. En escena, una mesa con un mantel largo blanco (viejo) y algunos objetos sobre ella, una silla cubierta de una tela blanca (vieja) y un lienzo blanco (viejo) que cuelga desde el techo. Una simple puesta en escena que es complementada con una perfecta iluminación, musicalización, desplazamientos y elementos escenográficos.

La luz entrega las ambientaciones y es importante para llevar o sacar al espectador de los lugares contados en la obra. Una música muy bien elegida, llena la atmósfera escénica sin molestar.
La historia, realizada en técnica de Teatro de Marionetas, es la situación de una actriz en retiro a la que se le propone representar “La Gaviota” de Anton Chéjov, pero no es necesario conocer dicha obra pues podría ser cualquier otra, porque lo importante es entrar en la mente de la anciana, una mujer acabada que olvida sus textos, que está sola en el escenario y que imagina los personajes faltantes de la obra que quiere representar.
Tita es el apoyo del personaje adulto en los textos, y la dirección que la guía en sus olvidos y desenfrenos.
Los personajes: una mujer de la tercera edad representada por una muñeca de medio cuerpo manipulada por su creadora (Tita Iacobelli), vestida de un traje de dos piezas. La joven, representada por la misma actriz, lleva un traje negro para “desaparecer” en el fondo cuando hace actuar a la mujer adulta. Tres personajes más complementan la trama, un oso de peluche (su hijo), una libreta roja (su esposo) y un pañuelo de tul rosado (otra mujer joven), todos ellos accionan producto de la imaginación de la anciana.
La obra es mágica, simple, hermosa y dulce, y nos zambulle en un mundo de imaginación, dando vida a elementos y juguetes. Es onírica y delirante, mezcla y confunde sin complicar la realidad con la ficción, personajes reales o fantásticos que podrían formar parte de la mente de sus protagonistas o del espectador. El público entra fácilmente en la trama y juega con los personajes respondiendo a las emociones sin dificultad.
La antigua técnica del ventrílocuo toma protagonismo, que Iacobelli maneja con total virtuosismo. Incluso, a ratos, pareciera que la muñeca toma vida y nos olvidamos de que estamos en presencia de un personaje de fantasía, pues cuando aparece la actriz real en actuación, la muñeca sigue en movimiento respondiendo a la escena.
Estamos frente a una riqueza impresionante en el oficio, que convierte la simpleza de esta pieza teatral en un gran montaje. La ovación, merecido premio, llega al final de la función.

 

 

Coordenadas
Teatro Finis Terrae
Sábado 7 y domingo 8 de marzo