La Magia de los Dedos que Danzan

Manos que se encuentran y danzan en un escenario pequeño, filmadas en vivo por una cámara que muestra al público la maravilla que los dedos entrelazados pueden hacer. Eso es “Kiss & Cry”, joyita interdisciplinaria que impactó en Santiago a Mil 2012 y que está en cartelera en el teatro Municipal de Las Condes hasta el 1 de diciembre. Esta manera de narrar, bautizada como nanodance, surgió de la inventiva del cineasta belga Jaco Van Dormael  y su mujer, la coreógrafa Michèle Anne de Mey. Ellos querían trabajar juntos pero no encontraban el proyecto adecuado, hasta que ella hizo bailar sus manos sobre una mesa y él las filmó: la danza no existe sin la cámara, y viceversa.

Pero al momento de crear una obra fueron más allá, sofisticando los artilugios escénicos. Ahora se trata de manos, una cámara, múltiples pequeños escenarios y maquinitas manuales de efectos especiales, que les permiten contar una historia.  La obra se llama  “Kiss & Cry”, y es un viaje por la memoria de una mujer anciana que recuerda sus amores y se pregunta dónde están. Manos y dedos se enlazan, caminan juntas, se acarician, pero además transitan por un decorado compuesto por casas y objetos en miniatura que hasta incluye una tormenta de nieve. Hay magia, sensualidad y evocación.
El público ve, proyectada en una pantalla, la nostálgica historia de los amores perdidos, pero también presencia el enorme trabajo manual que permite que ese delicado momento suceda. En escena, el equipo de actores-baialarines-tramoyistas literalmente corren de un lado a otro del escenario haciendo andar trenes, provocando tormentas, y recreando pequeñas ficciones. El público ve la danza de manos y dedos, su filmación y el proceso de filmación. En escena se entrecruzan lenguajes, sin contraponerse, para dar vida a un momento único que toca la fibra del espectador más insensible.
Claro que en la hora cuarenta de duración sobran algunas escenas, en que los creadores parecen engolosinarse con los efectos y mundo que son capaces de construir.  En todo caso, este detalle no enturbia para nada la sensación final del espectador.
Mención aparte merecen Michele Anne de Mey, la coreógrafa, y Gregory Grosjean. Ella crea con sus manos al personaje femenino y él pone las suyas para todos lo masculinos, en una danza que los compromete de pies a cabeza. Ambos interpretan cada escena con sentimiento y profundidad por lo que mirarlos es un placer. Bien merecido se tiene el delicado dúo final que protagonizan.

 


Coordenadas
Teatro Municipal de las Condes 
Hasta el 1 de diciembre
jueves a sábado 20 horas, domingo a las 18:00.
Valores entre $10.000 y $22.000