Stgo a Mil: Develando la Danza de Pina

Cristiana Morganti, bailarina italiana hoy de 50 años, bailó durante más de una década  en la compañía dirigida por la gran Pina Bausch, la Tanztheater Wuppertal. Después de la muerte de la artista y precursora de la danza teatro, en 2010, la Academia Nacional de Danza de Roma realizó un festival dedicado a ella. Entonces, Morganti presentó por primera vez la conferencia danzada “Moving whit Pina”, con que se presentó hasta ayer en el Festival Santiago a Mil.
Con soltura, gracia y carisma, la romana recorre su relación con Pina y los múltiples aspectos de la alemana: la maestra, el ser

humano, la bailarina. Hay notas de humor, delicadeza, y también un enorme respeto por la coreógrafa y su aporte a la danza internacional.
La intérprete, una bailarina graduada en ballet clásico en la Academia Nacional de Danza de Roma, perteneció a Tanztheater Wuppertal desde 1993 hasta 2004, cinco años antes de que Pina muriera de cáncer al pulmón. Estuvo con Pina en sus obras más importantes y también en las películas "Hable con ella", de Pedro Almodóvar, y "Pina", de Wim Wenders.
Con solo una silla, y una banda musical que recorre melodías queridas por Pina (desde viejas canciones alemanas a composiciones de Stravinsky), Cristiana comienza a hablar (en italiano), moverse y por supuesto bailar, para develar diversos aspectos de la metodología y estética de la obra de Pina Bausch. Aparece vestida con un vestido strapless largo y rojo, como los típicos de las obras de la coreógrafa alemana, y luego se lo cambia por uno negro más sencillo.
Habla en general, como por ejemplo el uso de los gestos de la vida cotidiana en la danza de Pina, de grandes hitos como “La Consagración de la Primavera” o “Carnations”, y también de creaciones donde ella participó como intérprete (“Agua” o “Leyenda de Castidad”).  En esos momentos muestra lo que tuvo que bailar, cómo enfrentó la misión y cómo la guió Pina.
En alrededor de una hora, Cristiana Morganti corre un velo y permite que el público se interne en el mundo creativo de Pina Bausch. Hay danza, nostalgia y, por supuesto, un sentido homenaje.

 

 

Foto Antonella Carrara