Adrenalina y Teatro en Buenos Aires, parada El Abasto

Por Guillermo Gallardo
Gestor cultural, productor artístico y programador de artes escénicas

Hasta en la sigla SUBE* se respira la tradición artística
ingeniosa de nuestros vecinos bonaerenses, Sistema Único Boleto Electrónico. Al lado de esta tarjeta, nuestra desprestigiada BIP suena arribista y sin sentido. Más allá de estas dispersiones en el lenguaje, usar la tarjeta SUBE en Buenos Aires es una “obligación” para el “turista cultural”, ya que nos permite desplazarnos con eficiencia y muy bajo costo por todos los rincones de la ciudad. En la línea 124 llegaré desde  “mi casa transitoria” hasta el barrio

del Once, colindante al sector del Abasto, que debe su nombre al emplazamiento del maravillosoedificio del mercado que surtía, a comienzos del siglo XX, de todos los alimentos para los habitantes de esta gran y populosa ciudad, incluido, por supuesto, el “morocho del Abasto”. Esta joya arquitectónica conserva su fachada y cobija en su interior  al mall del mismo nombre, con cines, museo y centro cultural incluido. Este sector fue uno de los primeros barrios que vio nacer a los persistentes “teatros off” que hoy se encuentran y proliferan por distintas “comunas” de la capital. Nuestro destino está en la calle Humahuaca, el “Teatro del Abasto”, espacio que su adorable directora ha sabido posicionar y programar con sensibilidad y generosidad con los talentos emergentes, hoy muchos de ellos consagrados y reconocidos. Un rústico galpón funcionalmente acondicionado, del que varias de las salas santiaguinas establecidas deberían aprender cómo programar tres o más obras simultáneas sin atentar contra la creación y puestas en escena. El primer “plato” de esta noche es “Baby Call” (en Chile el Baby Call es ese aparato transmisor que se pone al lado de las cunas de las guaguas para que los padres sepan  cómo se están comportando durante el sueño y que permiten una comunicación unidireccional), una de las 7  obras ganadoras  en la versión 2013 de  la Bienal de  Arte Joven ¡ Notable! Con inventiva, más que recursos económicos, la obra nos sumerge como fisgones  en la relación de una “cuica” y depresiva  dueña de casa con su nana paraguaya (¿les suena el tema de las nanas inmigrantes ).
La calma de esta vertical y abusiva relación es rota por dos asaltantes que irrumpen con desparpajo y relajo……y el resto es historia. Los personajes salen de escena y se transforman frente a nuestros ojos, y pegados a las butacas, en operadores de efectos sonoros a la usanza de los viejos radioteatros, lo que le otorga un sorprendente encanto a la puesta. El humor negro constante surge de los diálogos y los sonidos, y con un solo ambiente escenográfico, la pieza de la nana, que está plásticamente diseñada con cajones manzaneros…¡¡Ah!! Y por supuesto que las miradas también se nos van hacia los operadores de efectos de sonido.
Qué grato es salir del teatro con espíritu y corazón contentos, y no con un rompecabezas intelectual cuyas piezas probablemente nunca encajarán.
En el pequeño barcito del teatro, mientras tomamos una necesaria dosis de cafeína, esperamos la obra de trasnoche .De fondo se escuchan ahora los rápidos y secos golpes del cambio de escenografía que de seguro nos llevará a “otro teatro” sin habernos movido del lugar…

Continuará……

*La tarjeta SUBE se puede comprar en cualquier kiosko del centro y para averiguar cómo moverse en sus buses solo hay que ingresar punto de  inicio y fin de recorrido en la web www.viaja-facil.com