El Flamenco como Arte Escénica

Por María Fernanda García
Bailaora,docente y actriz

El Flamenco, esa tríada compuesta por el baile, el cante y el toque (o la música), forma de expresión primigenia del pueblo gitano de la región de Andalucía, es desde algunos años mucho más que lo se suele entender y creer por flamenco.
El Flamenco en sí mismo es un arte muy diverso y completo, que se ha formado con el tiempo gracias a la mixtura de diversas culturas y expresiones, como el baile folclórico andaluz, bailes del norte de España, judeo serfadíes, ritmos de la música árabe

e india (de donde proviene en origen el pueblo gitano), así como ritmos americanos de raíz africana. El flamenco se ha nutrido y se ha ido conformando en estos últimos siglos, gracias a la sinergia de música, danza y expresión artística y cultural de muchos pueblos y con la potencia de una vibrante energía ancestral. Sin embargo, en sí mismo y como lo conocemos, es un arte joven, en constante evolución.
Una de sus evoluciones en los últimos 30 años –aproximadamente- es la masificación a través de una expresión más amplia y popular, al incorporarlo al lenguaje cinematográfico, sobre todo de la mano de grandes creadores como el cineasta Carlos Saura, y el bailaor y coreógrafo Antonio Gades. Las obras “Carmen”, “Amor Brujo” y “Bodas de Sangre” fueron un hito para el cine arte de comienzos de los 80`s, y gran fuente de inspiración para muchos artistas escénicos. De alguna manera lograron traspasar las fronteras de los tablaos – que mantienen la tradición del flamenco puro – y lanzarlo a las dimensiones sin fronteras que el arte conlleva.
Sería injusto nombrar sólo a algunos de los grandes íconos y transformadores del flamenco, pero para dar un ejemplo, el gran maestro Paco de Lucía (del que se acaba de conmemorar un año de su fallecimiento) fue quien introdujo el cajón peruano a la percusión flamenca…un elemento del que hoy en día casi sería impensable prescindir. Sin duda, su aporte no fue sólo ése, ya que además de su gran obra en composición e interpretación, siendo uno de los pilares del flamenco moderno, fue además la interlocución que abrió con el mundo del jazz y de la música contemporánea, sumando al flamenco una fuente más de inspiración.
Hoy en día vemos como el lenguaje del flamenco ha traspasado las fronteras de Andalucía y España, siendo un arte que se practica, crea y está presente en casi todos los países del mundo, viajando y asentándose en distintos lugares tal como sus ancestros nómades del norte de la India. Y  no sólo ha traspasado las fronteras físicas, sino que también se ha convertido en un lenguaje escénico por sí mismo, siendo capaz de crear a través del teatro, del cine, la danza contemporánea, el folclore, las expresiones callejeras, las intervenciones en la ciudad, la fotografía, etc. Es decir, ha transmutado hasta convertirse en un lenguaje artístico más allá del tablao (que sigue presente) y puede interactuar y crear como lenguaje único o en interlocución con otras expresiones.
Próximamente veremos en Chile a María Pagés, gran bailaora que a través de su carrera ha utilizado la danza contemporánea y el flamenco para crear su propio lenguaje. Ejemplo de esto –y que son asiduas visitantes de nuestro país- son Sara Baras, escenificando obras y acercándolas a un lenguaje más popular y transversal, o la gran artista Eva la Yerbabuena, quien no sólo dicta cátedras en flamenco puro, sino que indaga en propuestas más personales y atrevidas.
 Chile no se queda ajeno a este fenómeno, gozando de grandes artistas dedicados al flamenco en sus diversas expresiones, contando con estupendos bailaores y músicos que incluso han llegado a situarse en el difícil y competitivo ambiente artístico español. Aquí el flamenco se vive en muchas regiones del país, a través de academias y escuelas, tablaos, conciertos, ballets y obras, sabiendo combinar la tradición “pura”  con otras de corte más contemporáneo o teniendo otros referentes. También a través del lenguaje teatral, que para mí, lo tiene como uno de sus lenguajes aliados naturales.
A propósito de eso invito a ver las obras “Lo que no Dije”, de Constanza Mardones en GAM; y “Así YO”, de Carolina Fernández, en gira por el país, y que casualmente toman la figura de la gran Gabriela Mistral. Creo que sólo un lenguaje tan vasto y profundo como el flamenco puede escenificar tan bien la hondura e intensidad de nuestra poetisa.