Contundente Embajada Teatral Argentina en Stgo

El buen espectador de teatro puede enloquecer en Buenos Aires con sólo enfrentarse a la nutrida cartelera, donde no falta ningún estilo ni género conocido. Tanto en el sector de Corrientes como en el Off, y en el llamado Off Off, la oferta es enorme y se requiere de un connoisseur que guíe nuestras elecciones. Es por eso que se agradece que la Fundación Teatro a Mil y  el Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, FIBA, traigan a Santiago dos estupendas obras argentinas como parte de la extensión chilena del reconocido festival, que este año cumple diez ediciones acercando el teatro del mundo al cono sur.

La embajada argentina forma la segunda parte de la extensión, que a comienzos de este mes presentó “MacBeth”, en la versión del siempre polémico artista sudafricano Brett Bailey (el mismo de la instalación antirracista “Exhibit B”), y “Ganesh v/s el Tercer Reich”, de la compañía australiana Back to Back Theatre, integrada por actores con capacidades intelectuales diferentes. Ambas piezas  representan las inquietudes, discursivas y estéticas, del mejor teatro contemporáneo.
De Buenos Aires aterrizarán dos obras que se ubican en distintos polos de la reflexión. “Querido Ibsen, soy Nora” –en cartelera  14 y 15 de octubre-, con dramaturgia de la escritora Griselda Gambaro y dirección de Silvio Lang, forma parte de la tradición teatral argentina más intelectual y osada, que se atreve a reescribir un clásico como “Casa de Muñecas”. Esta vez, la Gambaro, sonada intelectual que deslumbró en los años 60 y 70, hace que Nora Helmer se enfrente a su creador y lo emplace sin temores. Con Ibsen en escena, su protagonista negocia con él cada palabra y cada acción que hará del famoso drama.
La otra obra es “Mi Hijo sólo Camina un Poco más Lento” -17 y 18 de octubre-, del  croata Ivor Martinic, puesta en escena de Guilermo Cacace que explora el tremendo talento para el realismo de los actores argentinos, con una historia que toca tema tan delicado como la real integración de un discapacitado, cuya diferencia parece molestar más a los que lo rodean que a él mismo.
Silvio Lang: Sociedad Autoexplotada
En la línea de “Querido Ibsen, soy Nora”, se inscriben también las aplaudidas reescrituras de Veronese, para Chejov e Ibsen, y también hay que nombrar la hilarante versión de “Hedda Gabler” firmada por Ciro Zorzoli. En la obra de Griselda Gambaro, estrenada en 2013 y con varios regresos a la cartelera, Nora no solo abandona su casa sino que también deja al mismo Ibsen. Todo el tiempo negocia con el autor, armándose una identidad a partir de sus deseos.
La propuesta escénica de Silvio Lang es muy física, con movimientos que responden a una verdadera partitura coreográfica.  Lang, quien responde las preguntas desde Buenos Aires,  es especialista en la obra de Gambaro: ha montado tres piezas suyas y escribió el prólogo a sus obras de teatro reunidas.
 -En la obra, Gambaro reflexiona sobre la construcción de la identidad al enfrentar a Ibsen con su personaje Nora. ¿Cómo se traslada esa reflexión a la sociedad actual?
-Vivimos en una época obliga al diseño total de sí. La contemporaneidad exige a cada individuo que se diseñe su propia identidad, al punto de producir sujetos autoexplotados de alto rendimiento. Esto lo analiza increíblemente bien Boris Groys en su libro Volverse público. Entonces, me parece que la cuestión de la identidad es central en la sociedad actual. Proponer procesos de desindentificación, saltos al vacío, zonas de indeterminación esa es para mí la jugada de la Nora Helmer de Gambaro, o al menos, en la creación escénica que presentamos”, dice.
- ¿Cuál es el mayor mérito del texto de  Griselda Gambaro a tu juicio?
-Qué sea una mujer improbable la que polemice con la identidad y que, sin perder el relato de la obra de Ibsen, logre construir otra mirada y otra manera de actualizar un clásico.
-¿Gambaro habla sólo de mujeres o es posible trasladar su mirada a cualquiera que se rebela en una sociedad opresora?
-A esta altura ya no sé de lo que habla Gambaro, sólo puedo asumir lo que habla, hace e imagina el lenguaje escénico que conformamos en los ensayos y con los públicos que se encontraron con la obra. Y más que una sociedad opresora creo que lo que hicimos es desajustar los gestos y las palabras de una sociedad autoexplotada.
-¿Qué énfasis trabajaste en la puesta en escena?
-Los cuerpos, siempre los cuerpos. Los cuerpos de los actores, de la luz, de la arquitectura, de los trajes, de la música. Toda la materia sensible que, a mi criterio, se niega en el teatro argentino actual.
Guillermo Cacace: público artista
Branko, protagonista de “Mi Hijo sólo Camina un Poco más Lento”, es un chico con una enfermedad que lo tiene en silla en ruedas y que nunca se nombra, y que pone en aprietos a su familia. La puesta en escena de Guillermo Cacace es un éxito del off Buenos Aires, sus entradas ya están agotadas para el 2016, y a fines de agosto obtuvo tres premios ACE.  Y eso que sólo se presenta en horarios insólitos en la Sala Apacheta (16:30 horas, 14:00 y 11.30 horas) y su elenco no recluta a ningún rostro. Cacace, también fundador del espacio Apacheta, es un laureado director en su tierra y responde las preguntas de La Panera en medio de una apretada agenda.
- ¿Cuál es, en tu opinión, el eje de la obra?
- Prefiero pensar que la obra no baja una consigna como “aceptemos al diferente”. Nos abre a, comparte, los comportamientos que tienen lugar en una familia donde las diferencias se multiplican, donde hay una necesidad de nombrar lo innombrable… nos deja ver los caminos reparativos que encuentran las tensiones que existen entre sus miembros. Una red de relaciones complejas contadas con extrema sencillez.
 -¿Cuáles fueron tus preocupaciones en la puesta en escena en cuanto a la actuación?
-La ocupación central fue olvidarnos de lo expresivo. Dejar ver más que exhibir o ilustrar una anécdota. Se trata de una actuación porosa. Llamo así a un tipo de actuación que se ahueca para en esas cavidades alojar al público. Siendo lo contrario esas actuaciones que un actor puede imponer a la plantea para deslumbrarla. Aquí no hay un actor puesto a deslumbrar… hemos querido que se nos vea expuestos en toda nuestra fragilidad y que la valentía de ese acto constituya nuestra única fortaleza. Algunas veces estamos cerca de ello y
- La obra es un éxito total en Buenos Aires. ¿Tienes alguna idea del porqué?
-Me gustaría pensar que, al menos en la realidad de Buenos Aires, somos una alternativa y la gente necesita diversidad. No mejores pero sí distintos a un tipo de teatro que se hace por las noches, que trata temas densos signados por lo trágico, a las comedias livianas del teatro más comercial, al tufillo culturoso o snob de algunas propuestas tanto independientes como oficiales. Al hermetismo de ciertas búsquedas… Hay algo que en nosotros se está pronunciando de un modo otro: sabemos que hacemos teatro por las mañanas, que la obra no es densa aunque sea muy conmovedora en algunos pasajes, que afirma que algunas cosas aún son posibles aunque todo parezca derrumbarse… intuyo que algo de todo esto convoca por el nivel de su tratamiento y por atípico en su modo de llegar al otro. Un otro que por un rato nos gusta entenderlo más que como público como un artista ya que compone obra con nosotros incluso cuando no lo advierte conscientemente.