Teatro en Medio del Frío

Entre el 7 y el 15 de julio, en la austral región de Coyhaique, se desarrolló el festival Patagonia en Escena. En medio del frío, la nieve y la oscuridad, a que los sureños están habituados, el Centro Cultural de la ciudad, más el cine y la universidad de Aysén, recibieron funciones de teatro y talleres abiertos.
Este año, en su sexta versión, el encuentro programó a las compañías Tryo Teatro Banda y La Patogallina (Santiago), La Obra Teatro (Concepción) y Festín de la Risa (Valparaíso). Un crisol de estilos teatrales y formas de hacer compañía, que enriquecieron a las comunidades coyhaiquina y aysenina.

Punto aparte fueron los conversatorios que, con temas como “Historia y Comunidad: música y sonidos en el teatro” y “Aysén, memoria y actualidad teatral”, relevaron el quehacer escénico propio de la zona, rico en identidad y relación con la naturaleza, tan determinante en la vida de la comunidad.
Patagonia en Escena es, claramente, un suceso en la región. Es cuestión de ver lo alejada que está del quehacer cultural nacional. En Coyhaique, tristemente famosa por el atentado a Nabila Riffo, hay un solo supermercado (con largas filas en las cajas a toda hora), muchos perros abandonados y un solo cine, de la municipalidad, que rara vez se usa para su destino original.
Detrás del festival está Malotún Ortiga (que significa algo así como “ortigazo”), agrupación de desarrollo social y cultural formada por personas de diferentes edades y formaciones que asumieron el desafío de integrar a la zona en que viven al quehacer artístico-cultural nacional.
“Desde el año 2010 estamos programando actividades artísticas y de formación, en las áreas artes escénicas, música y audiovisual.  En Coyhaique y otras localidades, con la idea de descentralizar la actividad cultural regional”, precisa Verónica Ibieta, directora del festival, quien no es nacida en la zona pero cuya pequeña hija Candelaria la arraigó aún más a ella.
Por supuesto, asumir la responsabilidad de levantar una parrilla programática de calidad en una zona tan austral, no es tarea fácil. Tanto por los tiempos de las compañías, como por lo que significa levantar recursos para la producción, desde los pasajes hasta la manutención de los invitados.
Verónica cuenta que ya no tienen que hacer lobby en las empresas locales, porque éstas ya saben que viene una nueva versión del festival y basta con una carta para que quieran sumarse de diferentes maneras. Este año, el festival se financió con el 2% del FDR y la municipalidad de Coyhaique, además del aporte de Sernatur en los pasajes, y los fondos concursables de circulación a que algunas de las compañías invitadas utilizaron.
Por supuesto, Malotún Ortiga ejerce una ética en el tema del financiamiento. “No acudimos a las empresas implicadas en temas que ponen en riesgo la naturaleza”, precisa Víctor Cabrera, cineasta y parte de la agrupación. “De ninguna manera queremos ese financiamiento, porque una de las características de la región es la plenitud de su naturaleza”, agrega Verónica.
TEATRO ANTES QUE OSCUREZCA
En esta versión 2017, los ivitados fueron de primer nivel. La inauguración estuvo a cargo de Tryo Teatro Banda, grupo creado en 2000 y con una línea que trabaja la recuperación de la historia de Chile en un estilo juglaresco combinado con bufón. Lo suyo es la investigación de esos episodios históricos que la mayoría de los chilenos desconocemos, contados a través de la música y el texto.
“La Expulsión de los jesuitas” fue la obra con que Tryo abrió la sexta edición del festival. Al ritmo de la música y con mucho humor, el grupo narró las peripecias de los jesuitas en Chile hasta su expulsión de los territorios españoles. El público vibró con las interpretaciones de Francisco Sánchez, Daniela Ropert, Alfredo Becerra y Eduardo Irrazabal. Daniela, además, impactó con su bella voz.
Al día siguiente presentaron “Pedro de Valdivia, la gesta inconclusa”, pieza premiada por el Círculo de Críticos de Arte y que abre una puerta a la vida del conquistador español.
El primer fin de semana también estuvo en el festival el grupo penquista La Teatro la Obra, con la creación “Con-cierto-Deseo”, que combina música y canto con la presencia de una actriz. Entre ella y la cantante y ejecutora musical hay un interesante diálogo, en torno a un texto poético y que revisa diversas formas de ser mujer. La dramaturgia y dirección es de Gisel Sparza y, una sorpresa, el grupo estuvo funcionando varios años en Bretaña.
Gisel, además, aclaró en el conversatorio “Historia y Comunidad: música y sonidos en el teatro” que su búsqueda se inscribe en lo decidor del cuerpo y sonidos, más allá de la palabra hablada. Es así que en “Con-cierto-Deseo” utiliza el alemán como fuente de sonidos.
Del 10 al 13 de julio se llevó a cabo el Taller de Animación de Objetos a cargo del actor argentino Eugenio Deoseffe, titiritero y clown de reconocida trayectoria. El viernes 14, el mismo Deoseffe dictó el Seminario Intensivo de Iniciación al Teatro de Animación. Al día siguiente, la compañía Festín de la Risa estuvo a cargo del taller de Teatro Cómico Acrobático.
El último fin de semana, el 15 y 16 de julio, con nevazón y frío, el festival terminó en grande, con las compañías Festín de la Risa y La Patogallina. Esta última presentó su obra “Extranjero, el Último Hain”, obra que cuenta la historia de un joven selk'nam a Francia, para ser expuestos en un Zoológico Humano (Exposición Universal de Paris).