"Luis Emilio II" o la voz de los Hermanos Ibarra

A la sala de espera de una clínica llegan discutiendo tres personas, Isabel, Diana y un enfermo en silla de ruedas, Luis Emilio II. Los tres saben la razón por la que están allí, pero no la comparten del todo. Sin embargo, saben cuál podría ser el destino final: la muerte de uno de ellos. Desde este punto comienza "Luis Emilio II", último montaje de los hermanos Ibarra Roa, que estará en cartelera hasta el 14 de julio en el Teatro del Puente.
Luis Emilio II, su madre Isabel y su esposa Diana esperan que los atiendan en un centro hospitalario, mientras que en las calles una marcha estudiantil está en su punto álgido. Dicha situación no los afecta porque Luis está enfermo y no habla,

sólo escucha cómo su madre y su cónyuge comienzan a discutir sobre quién lo cuida mejor pese a que él quiere aplicarse la eutanasia para dejar este mundo. En ese trance, mientras los personajes debaten sobre qué es lo mejor para el desahuciado, aparece un transexual vestido de rojo eléctrico y con un cartel luminoso sobre su espalda que dice “Ricarda III”. El transexual resulta ser Ricardo III, hermano de Luis.  Con todos ellos en un escenario desprovisto de elementos escenográficos, salvo la iluminación, la historia toca temas políticos, educacionales y el tema tabú de la eutanasia.
La comedia negra, definida así por el dramaturgo Gopal Ibarra, ("Colo-Colo 91" y "Milagro Americano")  instala a una familia de clase media en un futuro ficticio, donde la aplicación de la eutanasia (o buen morir) es legal. Con esta medida, cuestionada fuertemente en la cultura occidental, Isabel (Catalina Saavedra), Diana (Alejandra Oviedo), Ricardo III (Pablo Muza) y Luis Emilio II (Jorge Fuentes), reabren viejas heridas que ponen en la palestra quién es más cristiano, quién de derecha o de izquierda, y/o quién tiene el derecho a decidir qué es lo mejor para una persona en una situación límite. Esto, a juicio del autor, es la radiografía de un Chile fracturado.
Los movimientos sociales, la vulnerada situación de la educación y el pésimo sistema de salud existente, son parte de las ideas que el autor sortea para traspasarlas a la vida de una familia, sin caer en el estereotipo o panfleto. "Esta familia es común y corriente, se ama y tiene mucho que decirse, pero hay una situación en el borde que hace que se digan todo: la muerte", dice Gopal. Agrega que “la obra es una mezcla entre pena y risa de lo que pasa en Chile. Todo esto es igual a la salud de Luis Emilio II, ya que sus síntomas y pensamientos van tomando la forma de la salud de un país entero, una enfermedad nueva que no tiene cura y que se llama Chile. Es una comedia negra eterna”, señala el dramaturgo.
Coincide con lo planteado Visnu Ibarra,  co-director del montaje. “Nos planteamos en el caso hipotético de que la eutanasia existiera en vía de legalización. Es la muerte digna si el país estuviera evolucionando en temas sociales y de salud. Hay un montón de cosas para cambiar, como la constitución principalmente. Es por eso que la creación permite que nos podamos reír de lo que pasa, pero eso no significa que sea menos trágico”, enfatiza.
Catalina Saavedra comenta que para trabajar el personaje de la madre fue obediente en las instrucciones y que siempre tiene que enganchar con los textos primero, ya que todo después se da paulatinamente. También señala que le llamó la atención la historia, pero que no ve sólo al país reflejado en la pieza. “Yo no me imagino a Chile en `Luis Emilio II´, me imagino una realidad concreta que es un hijo en una clínica que tiene una sorpresa: una decisión que toman a espaldas de su madre y hay una reacción. Lo bonito de esta obra es que es una secuencia única, casi en un tiempo y espacio real para nosotros, pero ficticio para el público. Entro más en el juego actoral que en una lectura que le pueden dar los directores, pero es un reflejo de la sociedad finalmente", precisa la intérprete de la afamada cinta "La Nana".
 “El grupo cree que la muerte es un tema tabú aún. Sin embargo, creo que puede ser tratado desde muchos ámbitos aunque a veces pienso que nada de las cosas que hablo en la obra van a mejorar. Acá hay una ironía frente a una madre, frente a un enfermo, frente a toda la familia que ya está enferma, y pienso que la muerte debería ser una fiesta”, aclara Gopal.  Saavedra, en tanto, argumenta que de la obra se pueden tener muchas lecturas: “La gente puede mirarla como una situación concreta, puede ser para todo público. Si uno no lee la parte política, puede leer la parte familiar y esa es la gracia del teatro, que las cosas se solucionan de manera que sean creíbles, es lo grosso del teatro”.

 

Coordenadas:
“Luis Emilio II”
Hasta el 14 de Julio
Teatro del Puente
Viernes a domingo a las 20:00 Hrs.
Entrada general $5.000, estudiantes $3.000
F: 27324883 Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
 www.teatrodelpuente.cl