El Sacrificio del Placer

Por Carla Romero
creadora e intérprete de teatro y danza

El cuerpo
la carne
y la materia entre medio
el aire el agua la piel
el pelo que todavía no lo entiendo
el peso el peso de los otros
el olor
que también es materia
y todos los otros cuerpos
los que miran

que también tienen todo eso que yo tengo ahora
Consciente
pero en mí
estas cosas
las están están mirando
Observando
lo que no saben
es que yo también los estoy mirando a ellos
a todos y algunos
cuerpos en un sacrificio del placer.
Rito de Primavera, es como si fuera una autopoiesis consciente y molecular, como un carnaval brasileño en donde nadie es de nadie, como una Challa Boliviana en donde hasta la tierra termina curándose en todo sentido y cantando por dentro. El Caos más ordenado que conozco y me pregunto,  si es quizás el Caos así siempre y nos han hecho creer toda la vida de la historia lo contrario? Capaz.. hay varias cosas que me hacen desconfiar de las cosas que nos han hecho creer antes. Y me vuelvo a preguntar, si es que, en una de esas, resulta bueno vivir así... en Caos? Porque tal vez el caos no es ni tan ingenuo ni tan pueril ni tan adolescente, porque claro, no estoy tan loca para sentirme un poco completa en algo que sea horrible... y sé que esto es una performance, no es la vida real, es un simulacro de un momento, es una obra de danza, es una creación creada por alguien, alguien, que es capaz de crear un universo con referentes pero no con regulaciones, por alguien que permite que nuestros cuerpos lúcidos transiten por nuestros deseos, nuestra ética, nuestra políticas individuales y comunitarias, nuestro placer y nos obliga ejercitar nuestra libertad, raro... súper raro... y asume ese peligro, súper peligroso, porque somos tantos tantos tantos cuerpos danzarines y sonoros, vibrantes, tantas ideas tantas que no es fácil es trabajoso, pero por una vez resulta y por varias resulta eso de construir en comunidad un espacio del cual eres miembro fundador, perteneces y como perteneces te haces responsable de su devenir. Entonces, ese terror que acompaña a todo sacrificio, a todo inicio de obra, aunque sea así medio arreglado como son las obras desaparece, porque aquí siempre siempre estás acompañada como nunca nadie te ha enseñado a estar acompañada, porque aquí puedes meterte en el problema del otro y todavía mejor y peor, puedes causar un problema en el otro, en el cuerpo del otro cuerpo, puedes interferir al cuerpo entero que formamos entre todos, así como si existiera la energía universal, como si existiera... y el sacrificio se convierte es un proceso de consensos, flexibilidades, fuerzas, trenzados, redes y estrategias así dibujadas literalmente reconstruidas cada día de forma diferente y eso me ilusiona, eso de pensar que el arte es un trabajo inagotable, una experiencia inconclusa y entre medio el cansancio me dice que éste estado de atención es agotador complejo múltiple y luchamos por no abandonarlo, escucho cómo los otros cuerpos luchan por no abandonar porque... a pesar de todo, estás trabajando...ese es nuestro trabajo, coordinar mi cuerpo con el resto de todos los cuerpos, conversar con todos los que quieran en ese momento decir algo... lograr la coordinación de las coordinaciones así conversando en cuerpos, entre respiraciones, entre, siempre entre discurso, entre carne, entre transpiración, en vida con lo humano, con lo no tan humano y otra vez me pregunto... si alguien me preguntara sobre el cuerpo en la escena... no sé, le diría, que tal vez es una simple conversación, una baile entre acciones y emociones, materia viva y no tan viva es simple disponibilidad a comunicarse a escuchar, escuchar y escucharme...tal vez eso le diría.