"La Colorina" o el Regreso de la Intensidad Poética

Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer
Que solía presentarse  a mi oficina completamente desnuda
Ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar
Con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita
Y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.
(La Víbora, poema de Nicanor Parra dedicado a Stella Díaz Varín)

Una de las cartas más fuertes de la danza nacional, Luis Eduardo Araneda, Premio Altazor 2000 por “Terranae”; Premio Apes 2002 por “Cortometraje” y Premio del Círculo de Críticos de Artes 2013 por “La Colorina”, se encuentra en este momento presentando,

precisamente  esta   última  obra,  una de las más poéticas puestas en escena de Araneda. "La Colorina”, nombre con que era llamada la poetisa nacional de la generación de los 50,  Stella Díaz Varín (1926-2006), quien fuera mujer tan intensa en su escritura como en su vida. “La Víbora”, como la llama Nicanor Parra por su relación sentimental; “la mujer más grande que Gabriela Mistral”, como la nombra Alejandro Jodorowsky; “la muñeca rusa”,  como le decía Enrique Lafourcade, por su relación con el partido comunista.
Sin duda una mujer  intensa y compleja, además de  peligroso  personaje en una puesta en escena si no queremos caer en la etiqueta. La obra de Araneda recorre su vida y poesía en forma libre, tanto en el audio como en la escena, transitando  por tópicos como el género, la irreverencia y los fantasmas de una mujer penetrante.
Con imágenes cargadas de simbolismo donde nada es solo un movimiento, Araneda hace propio el discurso de la poetisa y lo convierte en danza como si el registro fuera de la misma autora.
Daniel Bagnara, encargado del diseño integral de la puesta en escena  (vestuario, escenografía y iluminación), entrega un vestuario cargado de materialidad y contrastes entre cuadros. Queda en la retina el paso elegante de la mujer desnuda con un vestido verde raso como si fuera una pasarela de alta costura, que oculta a medias lo que no estamos acostumbrados a ocultar para dar visibilidad a las otras partes. También llaman la atención los cuerpos vestidos de los mismos tonos que la geografía, que hablan de tierra, polvo y musgo.
La escenografía también es rica en materialidades: piedras, arena, un muro, agua y hasta un tronco de árbol se encuentran en la escena. No existe la ausencia de estímulo, ya que todo es un constante bombardeo de información como la misma lengua bípeda de la representada.
La obra recurre al desnudo en muchas de sus partes, pero tiene una iluminación cálida que le da sentido poético a la misión. Bello cuadro de la pareja en el agua, como el de la protagonista, desnuda, mojada sobre el montículo de piedras.
En  relación a la iluminación, se ve correcta ya que realza  la obra y al ser del mismo autor se ve unida en sus tres aportes.
El elenco de la obra se ve comprometido con la representación, Andrea Rodríguez, 
Verónica Jiménez, 
Denisse Arancibia, Isidoro Ramos,  Jorge Carrasco, 
Iván Tapia, 
Reinaldo Marincov, y Jorge Aliaga en la música se ve unido a los requerimientos del coreógrafo.
En otras palabras “La Colorina” es una pieza de danza poética de tiempo lento, pero cargada de bellos cuadros que no deja tiempo a respiros ni distracciones. Solo quedan cuatro funciones que no deben ser desaprovechadas por el espectador que busca sentido y poesía en una obra.


Coordenadas
Matucana 100
Espacio El Ariete (espacio escénico itinerante)
Hasta el 16 de noviembre, 20 hrs
jueves a domingo   20  hrs
entrada general $4.000  estudiantes  y 3a edad $ 3000,   jueves popular $ 2000