Bella Temporada del Ballet de Santiago

Desde  el 17 al 21 de noviembre recién pasado, el Ballet de Santiago, compañía que dirige la brasileña Marcia Haydée presentó dos obras de diferente textura: “La dama y el bufón” y  “El joven y la muerte”.
La Dama y el Bufón: Obra creada por el sudafricano John Cranko, quien fuera uno de los más destacados coreógrafos del siglo XX. Cranko, además, fue uno de los más grandes directores del Ballet de Stuttgart, el mismo ballet donde se desarrolló Marcia Haydée, la musa del coreógrafo y hoy directora de una de las mejores compañías clásicas de Latinoamérica, nuestro Ballet de Santiago.

La obra, de tintes cómicos, nos entrega una historia de amor donde los protagonistas participan en una gran fiesta y en ésta pretenden el amor de La Caprichosa (interpretada por Natalia Berríos o Maite Ramírez) quien entrega su amor finalmente a un simple payaso, desechando a los pretendientes  que pertenecen a su estirpe social.
La creación coreográfica sigue la música de Giuseppe Verdi, interpretada por la Filarmónica de Santiago y dirigida en esta ocasión por el maestro residente José Luis Domínguez.
En los roles principales actuaron  Natalia Berríos, de excelente técnica y dominio de la escena; Rodrigo Guzmán, con la potente interpretación a que ya nos tiene acostumbrados; y Esdras Hernández que  en esta oportunidad nos entrega una  tierna ejecución. Lo secundan José Manuel Ghiso, Sebastián Vinet y Lucas Alarcón, todos de actuación correcta. El elenco femenino, que a mi parecer siempre ha estado sobre el nivel de los varones, nos entregó bellos cuadros junto a éstos últimos.
El joven y la muerte. Esta pieza es estreno en Chile, obra catalogada por muchos como la obra maestra del coreógrafo francés Roland Petit. Además de ser otro de los más grandes coreógrafos del siglo XX.  La  música de esta pieza   es de Johann Sebastian Bach, interpretada en esta ocasión por la Filarmónica  de Santiago y dirigida por su director residente.
El Joven y la Muerte: Obra existencialista, de no mas de 20 minutos, donde los únicos participantes son dos bailarines: el Joven y una dama, que es la reencarnación de la mismísima muerte. Luis Ortigoza definitivamente es un Notable de la Danza, de bella línea, de técnica precisa. Hace que al ojo del espectador  común y corriente  todo  sea un sencillo respiro, y no las horas de trabajo y  talento que se requiere. Si a esto agregamos que en esta oportunidad tomó la responsabilidad de interpretar una de las obras que sólo los grandes de la danza han bailado, como Nureyev o Baryshnikov, por su carga emocional y de interpretación.
Romina Contreras una de las bailarina más jóvenes del Ballet de Santiago, quien ya no es una promesa, sino más bien toda una estrella de la compañía,  luce una técnica notable, de bellas elevaciones de sus extremidades inferiores, elegante, segura y etérea
Definitivamente una gran pieza y un verdadero deleite a los ojos. En resumen una bella temporada con dos grandes creadores.