Eva Yerbabuena se Agiganta en "Ay!"

Austera, teatral y concentrada en la emoción está Eva Yerbabuena en “Ay!”, su último trabajo. Vestida con una bata negra que la cubre del cuello hasta los pies y acompañada de tres cantaores y tres músicos (guitarra, percusión y violín), la bailaora granadina demuestra que su baile no son fuegos artificiales sino que un trabajo profundo que busca interpretar su interior e interpelar al público a punta de energía y sentimiento.
Organizado en seis solos, donde la bailaora despliega una gran teatralidad y una depurada técnica de pies combinada con torso y brazos muy contemporáneos, “Ay!” es un viaje a los sentimientos

a través de un flamenco esencial y carente de florituras sin sentido. En un espacio escénico despojado, cantaores y músicos también están de negro, ajenos a cualquier adorno distractivo.
El comienzo es de antología. Eva sola en un costado del escenario, dentro de un cuadrado iluminado y con un cantaor a su espalda, muy cerca de ella, realiza un elaborado trabajo contemporáneo de torso al tiempo que taconea con gran energía. De fondo se escucha un violín.
Luego se abre el escenario, aparecen los músicos y el primer elemento escénico: una silla muy especial, inclinada hacia el lado y de respaldo muy largo, que le permite subir como si fuera una escalera. Nuevamente el contemporáneo se hace presente, cuando la bailaora se introduce en las barras de la silla y utiliza su espalda y sus brazos con fuerza. Por algunos momentos ella baila sólo con el ritmo que su estupendo percusionista, Antonio Coronel, produce en el respaldo.  
Más adelante surge un nuevo elemento escenográfico: una mesa que, al final del cuadro, se parte en dos dejando en el aire una enorme cantidad de posibles sentidos.
Los palos se suceden fluidamente, como ligados por un espíritu común. Pueden reconocerse soleá, tangos, soleá por bulerías, taranta, seguiriya, todos en función del tono introspectivo del espectáculo.  Para los tangos, Eva se pone falda, mantilla y flor sobre la bata negra, en un momento rico en reminiscencias  a lo más tradicional del flamenco. Su taconeo es limpio (casi prístino), rápido y seguro, pero no abusa del virtuosismo sino que se ciñe a lo que su danza necesita.
Mención aparte merecen sus cantaores, José Valencia,  Enrique el Extremeño y Juan José Amador, carismáticos los tres e increíblemente partners y cómplices de la artista. Ellos y los músicos están embebidos del espíritu de “Ay!”, su performance es precisa, serena, sin más desbordes que los que requiere el trabajo de Eva.
Con “Ay!”, Eva Yerbabuena demuestra que muchas veces menos es más y que su talento no necesita de luces, flores de colores ni cuerpo de baile. Ella y su danza son suficientes.

 

 

 

Coordenadas
Teatro Municipal de las Condes
Hoy 20 horas