La Frágil Intensidad de Eiko Otake

Una mujer frágil, pequeña, mayor y joven a la vez, que motiva al público a detenerse un instante y conectarse con sus delicados, e intensos, movimientos. Ella es Eiko Otake, bailarina japonesa radicada en Nueva York desde hace más de 40 años, que empezó en el butoh con los pioneros de esa disciplina para luego, con su marido Koma, empaparse con la movida de danza moderna y la performance en Nueva York.
“Un Cuerpo en Lugares” es una performance que ella ha desarrollado en diversas etapas, y que en Chile se titula “Un Cuerpo en una Galería”, por la sala audiovisual del GAM donde se

presenta. Antes de disfrutar de la performance es posible recorrer las fotos de William Johnston, que muestran a Eiko en lugares de la devastada Fukushima, zona arrasada por un desastre nuclear en 2011. En ellas la artista conecta su fisicalidad con cerezos que nunca van a volver a florecer, barcos destrozados  y playas donde nunca más llegaron veraneantes.
Esas imágenes preparan al espectador para encontrarse con Eiko y su trabajo corporal. Con el rostro pintado de blanco y un kimono de seda beige-amarillo, ella descansa en un delgado futón. En completo silencio comienza a moverse hasta dejar a la luz su brazo izquierdo, en cuya mano lleva un pañuelito de seda rojo.
La bailarina se ovilla en sí misma, arrastrando consigo un paño de seda blanca que la cubre. De pronto emite uno débiles sonidos, apenas audibles.
De pie, se acerca a la pared, donde se apoya con un brazo levantado. Sus movimientos hablan de un butoh propio y suave, donde es fundamental el estado que mantiene la intérprete, conectado con su interioridad de manera profunda.
Luego, la bailarina evoluciona hasta dos futones ubicados en el otro costado de la sala. Encima tienen trozos de seda, roja, morada y negra.
Ella se instala sobre uno de ellos, crispa las manos, mira, se ovilla. Pasa al otro, con sus manos enrolla la seda que los cubre. Camina hacia fuera,  de la sala y sala al patio del GAM. Allí toma una vasija con agua, se moja los labios y luego la lanza al espacio. Termina con los brazos hacia arriba, con un grito.
La danza de Eiko Otake es suave, delicada pero intensa, capaz de detener al público que observa. Su cuerpo, sus movimientos, exigen atención dedicada. No hay espacio para fotos de celulares ni comentarios, toda la atención debe estar puesta en Eiko, que se apropia de la sala del Gam con este rito silencioso.
Antes de las funciones, dos poetas leerán sus textos antes de la performance para inspirar los movimientos de Eiko.

 

 

Coordenadas
GAM sala de artes visuales, hasta el 10 de enero
12 y 19 horas, entrada gratuita

Lecturas de poemas
7 ene, Galo Ghigliotto, Forrest Gander
8 ene, Forrest Gander, Edmundo Garrido
9 ene, Forrest Gander, Andrés Ajens, Marcia Mogro
10 ene, Nadia Prado, Gladys González