El Estimulante Paraíso de Marlene Monteiro Freitas

Frente a “Paraíso, Colección Privada”, de la bailarina y coreógrafa portuguesa Marlene Monteiro Freitas, el espectador se siente pertubado y, por supuesto,  impelido a seguir mirando, porque el delirante mundo escénico que se le presenta despierta la curiosidad de cualquiera.
En un lado del escenario aparece Marlene, vestida con guiños a la estampa de torero, con pantalones negros de cintura alta, como de goma, blusa con charreteras en los hombros y botines bajos. Su gesticulación facial es impresionante: mueve los oscuros ojos de lado a lado, abre la boca mostrando toda la lengua en una cavidad

que parece enorme, mira intensamente al tiempo que rota la cabeza.  Sobre el escenario, cuatro hombres con el torso desnudo y los mismos pantalones y botines de la coreógrafa. Tres acostados en el suelo moviéndose desde el coxis, y uno sentado dando la espalda al público. Cuando se levantan, es posible distinguir en ellos a unas criaturas inocentes, suerte de animales (uno de ellos lleva una cola de caballo) obedientes y mansos al personaje femenino, al mismo tiempo maestra de ceremonias y dominatrice.
La corporalidad de ellos es impresionante. Sus movimientos son contenidos, rápidos, ridículos y torpes a la vez. Siempre están en una actitud que contrasta con el liderazgo del personaje femenino, a quien no sólo obedecen sino que además complacen. Pero no hay lucha de géneros,  simplemente  es ella la que lleva la batuta.
Estos seres masculinos se mueven visualmente entre lo medieval y las abigarradas creaturas de Francis Bacon, tienen pintados rostros en la garganta pero su esencia es inocente y carente de sexualidad o violencia, aunque vasculen la pelvis o muestre sus músculos. Ellos se sitúan en un escenario vacío bajo hileras de focos que cuelgan de simples estructuras hechas de fierros.
Este extraño paraíso se relaciona fuertemente con lo musical. Los intérpretes usan su propia voz (Andreas Merk canta muy bien, además), pitos y armónicas, como un ordenado coro de seres fantásticos.
El humor es importante en Paraíso, Colección Privada, permitiendo la conexión de los espectadores que no sintonizan con los otros elementos, ya que es imposible  no simpatizar con las originales creaturas ideadas por Marlene.
En medio de lo exótico y exigente del espectáculo –los bailarines sudan y sudan, de rostro y cuerpo-, una pausa confunde al público. Los estupendos intérpretes ( Yair Barelli, Lorenzo de Angelis, Lander Patrick y Andreas Merk) dejan su rol, toman agua mineral y la coreógrafa, aún en personaje, saca un pollo asado que comparte con los asistentes. El aroma de la ¿colación? torna más excéntrico el montaje. Pero, y pese a los aplausos, hay un recomenzar que lleva a un fin de fiesta: una samba a todo ritmo. 
Este “Paríso…” deja con la sensación agradable de haber formado parte de un delirio que estimula la imaginación y los sentido. ¿Danza? La palabra le queda estrecha, se trata de una puesta en escena donde el cuerpo es determinante, pero el cruce de lenguajes resulta original y cautivador.
 
Coordenadas
Centro GAM
15 y 16 de enero 21:30 horas
$9000 y $14.000