"La Wagner": Cuerpos de Súper Mujeres

Por Ale Cosin (crítica argentina)
escrito para revista Tiempo de Danza

El cuerpo femenino desnudo -o casi-, expuesto en un escenario en rol expresivo sea cual fuere el marco artístico, ha sido un recurso que atravesó todas las épocas en la historia de las artes escénicas de Occidente. Cumplieran el rol mujeres, hombres, adultos o adolescentes, el cuerpo femenino jamás abandonó la escena. Incluso, como evocación o negación.
La danza ha sido, por supuesto, el arte en el que más evidente se ha hecho esta reiteración del recurso, o del tema, o de la línea

narrativa, o del núcleo estético; a partir principalmente de la escena griega y hasta nuestro tiempo.
Buscar la naturaleza del cuerpo femenino -insistimos, aún pensada desde la mente masculina-, es una búsqueda incesante en la historia de la danza alrededor de los paradigmas del clasicismo y de la expresividad: tanto en el clasicismo del ballet académico italiano y francés desde el Barroco hasta el neoclasicismo, o en la modernidad de Isadora Duncan apenas envuelta en velos, propugnando por una libertad expresiva emocional pero aún dentro de las líneas estéticas que observaba en las esculturas clásicas de los museos ingleses, sin embargo, sola frente al espacio escénico. Isadora, emulando el espíritu griego, pero autogestiva.
El cuerpo femenino danzando despojado de partenaires varones que lo dirijan, lo giren, lo detengan, lo eleven, lo aguarden en el piso para volver a darle sentido a su danza: esa ausencia es, quizá, la variante fundamental que ha hecho del recurso -de diversas maneras en cada época-, algo perturbador.
La obra dancística argentina que visitará Santiago aborda ese cuestionamiento sobre los partenaires masculinos. ¿Alguna vez será el cuerpo femenino libre? En la creación de Pablo Rotemberg, “La Wagner”, se verá el sello de este autor que ha buceado más profundo en una de sus obsesiones: el cuerpo hiper-trans-sexuado arrojado en la escena. Esta vez, cuerpos de cuatro bailarinas que solo inhiben a la vista zonas especialmente vulnerables a los golpes contra el piso: codos y rodillas.
Todo quiere ser extremo en la obra de Rotemberg: él, director y coreógrafo, en diálogo con Richard Wagner tomado en sus rasgos más excesivos (como quien habilitó al expresionismo a superar un romanticismo más cauto); una expresividad sexual frontal, encarnizada, que se llega a sentir en el cuerpo del que recibe en la butaca; la fisicalidad mecánica que cohibe la sensualidad; además, la iluminación y el volumen de la música, el uso del micrófono tal que show macabro y sillas realizadas con cinturones... El humor, más negro que nunca. Todo extremo, una belleza extrema.
Y sobre todo, danza extrema.
Se sucederán la mujer sensible, la mujer débil, la mujer fálica, la mujer carente, la mujer todo poderosa...
Una obra incómoda, profusa en incorrecciones políticas, carente de concesiones y de eufemismos: obligatoria para intentar comprender la sociedad contemporánea.

 

 

Coordenadas
GAM
18 y 19 de enero 21:30 horas
20 de enero 19:30
Entrada general $8000

 foto: José Antonio Papagni