La Mujer Gallina Regresa desde la Memoria

Durante junio la sala Patricio Bunster, de Matucana 100, se convirtió en un gallinero para remontar la pieza “Jaula Uno, Ave Dos” de Vicky Larraín. La obra se inspira en Mirta Carrasco, la mujer gallina de Colina, y los hechos ocurridos en dictadura de tortura y encierro. La obra se reestrenó después de 20 años, gracias al Programa Patrimonio Coreográfico del área Danza del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
Mirta Carrasco, la mujer gallina, tras padecer deficiencia mental es abandonada por su madre y encerrada en un gallinero donde comía cáscaras de frutas y maíz junto a otras gallinas. En esta

performance coreográfica es encarnada por Marjorie Ávalos, quien a través de la danza teatro expresa esta increíble crueldad humana con total realismo. Así, muy semejante a aquella imagen que las cámaras de televisión mostraban de la noticia en 1992, una mujer adulta, delgada, que caminaba en cuclillas, emitiendo sonidos guturales y tenía un rostro deforme y sucio. En este estado vemos a Ávalos, que transita en la obra por variadas emociones, totalmente precisas, ni más ni menos, que a través de su cuerpo y la expresión de su rostro sumerje al espectador en esta historia real.
Cada cuadro recorre las sensaciones de intolerancia, precariedad, abandono y soledad, empapando totalmente al público en un mundo perturbador y crudísimo, como la escena en que Marjorie derrama esperma de vela caliente sobre su rostro o cuando bebe agua de una paila de forma animal. Cabe decir que la historia de la mujer gallina se entrecruza de forma muy hábil con los hechos ocurridos en la dictadura, por tanto, cada escena también realiza este vínculo. Si bien Mirta Carrasco es el personaje principal, también resulta ser un pretexto para hablar del encierro, la tortura, la represión, los detenidos desaparecidos, y se hace notar en elementos que hay en escena como las animitas y la cueca sola que baila enérgicamente Vicky Larraín.
Importante es el recorrido en escena que ejecuta Larraín, ella es la anfitriona que recibe al público, explica la obra, hace el cruce de Mirta con la dictadura y luego agradece con un abrazo a cada asistente. Indudablemente suma que esté presente ella, quien hace 20 años interpretaba esta pieza sola. Por lo tanto, el que esté en las escenas junto a Marjorie realiza ese alejamiento del presente, se visualiza el pasado y que estamos viendo un remontaje de la autoría de Larraín con una composición coreográfica meticulosa en base a imágenes y muy sensorial.
La música a cargo de Luis Barrie tiene un rol destacado, vemos una estrecha relación entre la composición y la interpretación, hay un universo de sonidos que nos transportan a un mundo visceral, de soledad, de tortura, y hay veces que se incorporan canciones de Camilo Sesto y Silvio Rodríguez, apelando al inconsciente colectivo de antaño.
El diseño integral está muy bien pensado en base a la historia que se quiere transmitir, la escenografía plenamente diseñada para que la sala se transforme en un gallinero a través de maderas y plásticos. Vemos también animitas que nos recuerdan durante toda la obra a detenidos desaparecidos en dictadura, a aquellas almas de las que no se tiene certeza donde están sus cuerpos. El vestuario apela a la realidad vivida por la mujer gallina, harapos ajados, sucios, descocidos y con algunas plumas. Hay veces que el cuerpo quiere expresar su desnudez y se viste en ajustados tonos color piel. Vicky a veces se viste con un vestido negro apelando al duelo de un desaparecido o muerto en dictadura, un abrigo nos transporta a un torturador. Y una metáfora sobre el volar y transmutar nos relatan ambas intérpretes con un vestido blanco con falda de tul.
La obra cala profundo en la violencia contra la mujer y los derechos humanos vulnerados. Al público la obra le traspasa los poros haciendo que se remezca y que tome conciencia ya que no se puede ser indiferente a las escenas que violentan de tanto dolor y tanta injusticia. Queda la sensación de que no cabe en el ser humano tanto sufrimiento y tanta crueldad.
 
 
Coordenadas
M100
Jueves a sábado 20.00 horas. Domingo 19.00 horas
Entrada general $2500, jueves popular $2000