La Música de Nono Hecha Danza

En el Centro Cultural GAM se está presentando la obra de danza “Hay que Caminar Soñando”,  dirigida por Beatriz Alcalde para su compañía de danza I.D.E.A,  creada a partir de la última obra homónima compuesta por el italiano Luigi Nono. 19 bailarines en escena dan vida corporal a la pieza de Nono, aunque en el repertorio musical también se incluye a Bach, Rusell y la música electroacústica de Renzo Filinich.
La premisa escénica es bastante interesante, puesto que los bailarines pocas veces tocan el piso con la totalidad de la planta del pie. Para que esto sea posible hay un elemento recurrente: sillas

que permiten que los bailarines estén suspendidos del suelo y sus movimientos se enmarcan en danzar sentados o parados sobre ellas, saltar, correr u ocupar otras posibilidades de apoyar el pie, como los empeines.
En cuanto a la composición coreográfica, la mayor parte del tiempo el grupo baila al unísono, otras veces hay canon, división de grupos repitiendo un fraseo de movimiento, etc. Todo muy semejante a un coro orquestal, incluyendo ciertos solos que se destacan de la partitura grupal y se visualizan bellas imágenes como la bailarina Camila Araya caminando sobre cuerpos en el piso, y Constanza Muñoz, quien recorre de un lado un camino de sillas en el nivel alto, sólida en interpretación como líder. La ejecución de la compañía es limpia y precisa, sobre todo se destacan los coros grupales donde se ve una homogeneidad e imágenes donde la simpleza y belleza aflora como cuando los intérpretes suben su camiseta tapando su rostro.
El lenguaje de movimiento corresponde a una técnica contemporánea donde el énfasis esta puesto en la música, MUMO música-movimiento, aquí cada gesto, movimiento o fraseo tiene estrecha relación con la partitura musical y los tiempos en relación a las figuras musicales de ésta. Así el cuerpo se transforma en un instrumento al servicio del sonido.
El vestuario en tonos blancos y negros se relaciona al teclado del piano, como la imagen literal que aparece en un momento cuando está el grupo acostado boca abajo y cada intérprete salta a una plancha hacia el plano flotante evocando una escala musical, mientras María José Riquelme toca en vivo una melodía en el piano. Esto porque cada intérprete se viste dentro de un tono donde la mayoría esta de blanco y pocos intérpretes de negro. En un principio comienzan vestidos formales con telas de variados tipos como gasas, encajes, cueros, sedas y elasticados en los tonos mencionados, luego aparecen en pantalones con suspensores cuya corbata difiere del tono y por último calzas y camisetas ajustadas donde se deja entrever la piel y la silueta. Atrayente es el cambio en escena de vestuario que nos va dividiendo la obra en tres actos.
La imagen está muy bien cuidada y resuena la belleza; el peinado es sofisticado, consiste en trenzas o tomates, todo muy bien sujeto y descubierto del rostro. Cada escena rigurosamente muy limpia y con imágenes bellas que pretenden hablar de un caminar sobre diversos universos o fantasías pero nunca sobre el suelo y aquello que comúnmente vemos.

 

 

Coordenadas
Del 10 de junio al 3 de julio de 2016 
Centro Cultural GAM