"Luciérnagas": mágica y entretenida

En Chile existen muy pocos espectáculos para la primera infancia, la mayoría de ellos son de la disciplina del teatro o el circo, y parten con un público desde los 5 años de edad. Es por eso que es tan necesario una obra que apunte a un público de guaguas y niños como “Luciérnagas”, dirigida por el actor  Francisco Medina y la coreógrafa Carla Castro, quienes se basan en el estudio de la estimulación visual y cognitiva existente en esta primera etapa de vida.
Con dos intérpretes en escena  Claudia Valenzuela y Rodrigo Escobar,  “Luciérnagas” instala a los espectadores en el universo de estos insectos luminosos, realizando un diálogo

dancístico entre una pareja de esta especie que despierta luego de dormir en un charco de agua en un bosque y bailan iluminadas porque se han enamorado. Es así como Escobar realiza una danza, que simula el vuelo del macho cuando corteja a su hembra mientras emite secuencias de destellos de luz, para lograr la atención de su enamorada, quien responde con más luz.
La coreografía de Carla Castro se compone  básicamente de un grand pas de deux para Valenzuela y Escobar, que utiliza lenguajes de las técnicas académicas y moderna (Leeder) para representar el desplazamiento de las luciérnagas simulando su vuelo con movimientos leves y rápidos, ejecutados con precisión y delicadeza por la pareja. Se destacan las tomadas, el adagio y las piruetas.
Mientras bailan los intérpretes también interactúan gestualmente con el público. En todo momento buscan cruzar la mirada con un niño, dedican algún gesto, saludan, etc. Cosa que cada asistente se sienta incluido y atraído. A los niños les gusta mucho cuando aparece un gran globo y pueden tocarlo para que rebote.
Lo más importante de la obra es que la historia capta la atención de los niños de principio a fin por el uso de mapping, que consiste en proyectar imágenes sobre la superficie del piso, así los intérpretes interactúan con esa proyección. La imagen traslada por diversos ambientes como luces, colores, flores, lluvia, círculos, líneas punzantes y un río con peces. Con este uso tecnológico, la danza se hace tremendamente entretenida para el público infantil. Además, en las escenas los bailarines interpretan distintas emociones, amor, alegría, a veces se ponen tristes porque la imagen de una flor desapareció, o al varón le da susto que hay líneas que lo persiguen,
El diseño sonoro a cargo de Cuti Aste ayuda a crear estos universos de fantasía por los cuales la obra transita. El vestuario de ambos intérpretes en tono blanco y gamas de verdes y cafés se inspira en las luciérnagas, con un diseño estampado que aparenta la textura de piel de estos insectos. Además el blanco ayuda a que las imágenes se proyecten sobre el propio cuerpo. Al mismo tiempo el vestuario ayuda a esconder pelotas lumínicas que, al sacudir el cuerpo lúdicamente, salen y simulan huevos fecundados de las luciérnagas.
La iluminación va creando distintas atmósferas que  sumerjen al espectador por distintos paisajes y sensaciones, realizando un espectáculo de mucho color. Además del proyector, cenitales y elipsoidales, hay un detalle de 24 lámparas chinas de diversos tamaños que crean un efecto bello de iluminación en una escena romántica entre las luciérnagas.
Al finalizar la obra los bailarines invitan a los pequeños para incluirse en el escenario donde juegan y danzan con las proyecciones de la obra. La experiencia por tanto, aporta beneficios físicos y psicomotores, además de estimular visual y cognitivamente al público asistente.


Coordenadas
Hasta el 31 Jul, 2016
Miércoles a Domingo a las 12 horas (excepto Mi 27, Ju 28 y Vi 29)
GAM Sala N2
$5.000 Gral, $ 4.000 3ed.
$3.000 Est. y niños mayores de 3 años
$2.000 Niños de 0 a 3 años