La Multidanza de Carla Lobos

Lo primero que llama la atención en “La Crueldad del Corazón” de la coreógrafa, bailarina y actriz Carla Lobos, que con su compañía Aucabutoh, es la rica confluencia de estilos y formas de movimientos que, sumados a la actuación, estructuran un espectáculo original, de excepcional contundencia visual, dinamizado por un trabajo corporal apabullante por lo sencillo y bello.
La obra, que posee textos de Enrique Linh y que sintetiza una suerte de pequeño cosmos del vate, se concreta a través de seis bailarines que se dejan “atravesar” por los textos de de este poeta.

No es fácil actuar o danzar textos de gran factura sin caer en lo meramente ilustrativo, casi siempre se tiende a seguir al pie de la letra la sintaxis del autor, eso sucede cuando la palabra “manda” sobre el cuerpo (lo cohíbe, lo encauza). Acá es exactamente  lo contrario, sino algo mucho mejor: los cuerpos se mueven priorizando su propia poética coreográfica, se nutren del valor del gesto humedecido de emoción y plasticidad, por eso ya no van con o tras la palabra (salvo como acto de audición), sino que fabrican con el verso entre dientes una realidad espacial que supera toda ilustración, toda obediencia, toda comodidad.
Los bailarines- se mueven acicateados por ese latido misterioso y oculto que yace bajo la epidermis, todo eso sin dejar de componer roles o armar relatos teatrales colectivos.  
Este trabajo de Carla Lobos, actriz y bailarina, pionera de la danza butoh en Chile, brota único en el universo de piezas de danza que existen en el medio, pues posee una suma de lenguajes que logran crear uno superior: el del espectáculo, en otras palabras, una obra de arte de danza acotada y manual, nada etérea ni lejana.
En esta  pieza los intérpretes utilizando técnicas venidas de la danza contemporánea, el circo, el butoh, la danza teatro y el teatro, esmerilan un poética del movimiento superlativa en su belleza y honda en su acervo poético, esto da como resultado no una pieza intelectual o densa, sino exactamente al revés;  estamos ante un pieza de danza muy entretenida, libre de cualquier contaminante teórico o literatoso, esto demuestra el enorme compromiso que tiene Lobos con el espectador.
Ella (directora, coreógrafa y parte del elenco) y su grupo no armaron una pieza para ellos ni para sus pares, Aucabutoh incorpora activamente al espectador en su dialéctica artística con total desprejucio, los cuadros se van armando a través de una galopante dinámica visual que no da tregua, el ánimo de quien ve este trabajo se asombra de su textura emocional y rítmica, siempre variada.
El resultado es una liturgia teatral insuperable, no porque no puede existir otra pieza que sea mejor; sino porque la esencia dancística y teatral de “La Crueldad del Corazón” es tan superlativa y cohesionada, que sólo es factible semejante arquitectura en una mente madura y osada como la de Lobos.
En esencia, este trabajo conjuga poesía corporal con humor, dolor, amor, bohemia, tristeza y nostalgia, a esto se le suma cierta lúdica irreverencia (la escena de la mujer con zancos, o aquella con la enorme máscara de Linh), o donde los bailarines juegan con telas como si fueran nubes, o donde componen una juerga “linhiana”, todos estos cuadros conjugan por lo opuesto, una imagen del nutricio y vasto universo de Enrique Linh. No hay duda que estamos antes una obra que denota la madurez creativa de Lobos, al frente de esta compañía que cumple 20 años de trabajo, esta es su décima creación.
Otro aspecto notable de esta pieza es la rica composición musical a cargo de Patricio Pacheco, su fina sensibilidad da en todo momento con el pulso armónico exacto que requiere la obra, por ello la puesta en escena fluye de manera tan integral.
El elenco lo integran intérpretes que se manejan con gran solvencia. Karola Lucavechi, Álvaro Pizarro, María Paz Durán y Raúl Salazar, despliegan en escena ese ángel especial que poseen algunos bailarines nutridos de varias técnicas, exhiben un talento soberbio en escena que atrapa la atención del espectador de inmediato, juegan, actúan y bailan como niños felices, para decirlo sin eufemismo técnicos. Cuando se ven bailarines así de comprometidos, libres de prejuicios, guiados por una Loba que conoce bien la selva del alma humana, sólo cabe enmudecer y aplaudir.

 

 


Ficha Artística
Dirección: Carla Lobos
Intérpretes: Carla Lobos, Karola Lucavechi, Álvaro Pizarro, María Paz Durán y Raúl Salazar
Diseño de escenografía y de iluminación: Pedro Vilarnau
Diseño de vestuario: Beatriz Zamora
Composición musical: Patricio Pacheco
Producción artística: Daniel Katz.


Coordenadas
Hasta al 24 Sep, 2016
Mi a Sá – 21 h (excepto Sá 17 Sep)
$ 5.000 entrada general,  $ 3.000 Est. y 3ed.
Para mayores de 12 años