Sala Arrau: Una Gran Noche

Los pasados 1, 2 y 3 de septiembre se presentó la tercera temporada del 5|° Encuentro Coreográfico Sala Arrau, que en esta oportunidad mostró los trabajos de Gabriel Aragú con “Náufrago”, y “La Morada”, de Marcela Ortiz de Zárate.
Como todos saben, este programa está organizado en conjunto por el Área de Danza del Consejo de Cultura y las Artes y el Teatro Municipal de Santiago, siendo una gran oportunidad de ver a nuestros exponentes de la danza contemporánea en un espacio que históricamente se visualiza en lo clásico.
Con dos obras tan dispares, tanto en su lenguaje como por sus

intérpretes, podemos decir que fue una exquisita noche. Llena de sentimientos, fuerza y movimiento, que es lo principal si queremos hablar de danza.
“Náufrago” fue un verdadero regalo para los sentidos. Con sus cuatro intérpretes tras un solo fin, nos entregó una historia completa, redonda, donde nada estaba al azar y cada movimiento y sonido era sólo parte de este engranaje perfecto.
La obra, contada dentro del estilo flamenco, habla de la comunicación o mejor dicho de la incomunicación en la actualidad de esta sociedad. A pesar de tener cada día más medios para llegar a ella, el aislamiento o naufragio sólo provoca una sucesión de monólogos sin respuesta.
En la dirección de la obra, coreografía y baile estuvieron Gabriel Aragú, quien sorprende por su virtuosismo en el taconeo y belleza en sus brazos y torso. En la interpretación vocal se destaca Natalia Aragú, con un cante profundo y de bella voz. En la interpretación del toque o guitarra está Cristopher Ayala, y Lautaro Nahuel en percusión. En la iluminación, correcta, está Francisco Herrera.
Continuó la noche con la creación de Marcela Ortiz de Zárate titulada “La Morada”, una obra fresca, sin grandes pretensiones de fácil lectura, pero no por ello, sin contenido. Los intérpretes son Jonathan Brússolo, Carlos Vera, Lorena Ortiz, Analía Steinberg, Daniella Gatica, María Ibarra, Camillo Vacalebre y la genialidad improvisadora de Carmen Beuchart, quienes nos entregan una serie de juegos y adaptaciones al espacio determinado por objetos que ellos mismo manipulan, como si fueran parte y extensiones de sus mismos cuerpos.
La música a cargo de los interpretes Jean Carlotti, Gabriel Feller y Gregorio Moreno en contrabajo, guitarra y violín como buen complemento, y la correcta iluminación de Francisco Herrera.
En definitiva, una buena temporada para disfrutar de dos obras distantes, tanto en lenguajes como exigencias, pero no por ello ajenas a un mismo título: Una Gran Noche.