Batalla Entre el Discurso Político y el Cuerpo-

Lo primero con que se encuentra el asistente a la obra “100 % Político, Los Ojos del Otro”, ultimo trabajo del Colectivo de Arte La Vitrina, uno de los grupo de danza independiente más prestigiosos y antiguos del país –nació en 1991, de la mano del bailarín y coreógrafo, Nelson Avilés-, es con una serie de carteles pegados a las paredes de la entrada de la sala donde se presenta la pieza en el GAM.  Algunos son de este tenor: “La importancia del Estado es única porque trasciende las lógicas del mercado, sobre todo en ámbitos de la ética, la igual, la justicia social…”, otros se refieren la armonía psicofísica en la vida asocial y familiar.

Al comenzar la pieza los bailarines caminan y colocan huevos en el piso y en el cuerpo. El huevo, emblema de lo sustancioso como alimento pero delicado como objeto, representa lo frágil por excelencia, los cuerpos –siempre caminando- se mueven en ese espacio cuidando “no romper huevos”, es decir, no incomodar ni joder a nadie, ni causar problemas en el camino de la vida, pues todo está sembrado de peligro, todo movimiento en falso trae “rompimiento”. Vivimos (dice La Vitrina) con temor de dañar, por eso ponerse huevos encima equivale a convertirse en individuos delicados, incapaces de ir mas allá de su propia fragilidad, “la cáscara de huevo” –la piel humana, en este caso- no resiste mucho, al primer contacto con algo fuerte se rompe, por tanto se sufre o uno se autocastiga.
uego de estos 20 minutos de caminata viene el bloque teórico más global y duro, en una pantalla aparecen textos de diversos contenidos y dimensión, todos muy ambiciosos y saturados de sentencias entre lo poético, ideológico y científico-arqueológico. El arco de temas es ambicioso, que va del origen de la vida orgánica en el planeta, hasta los malestares sociales, individuales y políticos de nuestra sociedad.
Los bailarines, en este segundo segmento de “100% Político…”, están vestidos con trajes sueltos de diversos matices de grises (símbolo de la masa anónima y silenciosa en que nos hemos convertido) e interpretan coreografías que abarcan el arco que va de la búsqueda de lo individual como detonante de un limitado protagonismo corporal, al intento de asociarse a lo colectivo, buscar encajar en el otro (o con los otros), son movimientos cortantes, nerviosos, buen ejemplo de los estados atosigantes que genera la, a veces, enajenada sociedad actual, la que envuelve a los ciudadanos en un estado de consumismo que bordea lo paroxístico.
Son, bajo una lupa técnica, movimientos muy creativos por ser autosuficientes en su envergadura conceptual. Casi al final, los seis bailarines logran “sacarse los huevos de encima” –es decir, lo frágil, aquello que anula lo relacional y el riesgo natural a todo compromiso- y por fin se emparejan con todas las posibilidad naturales; hombre con mujer, mujer con mujer y hombre con hombre. Ese logro en común, en una sociedad consumista que enajena, es un punto álgido de emotividad de esta propuesta de Avilés. Nuestra sociedad, donde el individualismo exacerbado mina toda posibilidad de relaciones fructíferas, bailar de a dos (bajo la mirada crítica de La Vitrina) es el emblema que consolida la voluntad humana de superar, o ser más, que la filosofía consumista donde estamos insertos.
Sin embargo, como creación integral “100% Político…”,  de una hora aproximada de duración, es más bien inarmónica y desequilibrada, no tanto como danza (excelente el trabajo del equipo de baile) sino porque lo ideológico, en gran parte de la obra  “aplastó” sin misericordia alguna al movimiento, a la danza, al gesto, al cuerpo que alza sus músculos para abrir puertas cerradas. Los bailarines siempre lograron ser la punta de lanza de gran efectividad de esta masa sólida de conceptos del coreógrafo, pero fueron vencidos por la excesiva conceptualización de la propuesta, que dejó entrar a escena, en forma casi de avalancha, una masa crítica de ideas, conceptos y pensamientos analíticos sobre nuestra sociedad contemporánea
Simbólicamente, lo dice incluso parte de su titulo “100 % político…”, y como si fuera poco en el programa se dice que Nelson Áviles ahora es
Moderador (“para que la democracia no sólo sea parte del discurso, sino del proceso”, se justifica), ya no es director. Con esta decisión el creador da un notable salto a la cátedra discursiva, a la discusión teórica, pues este concepto se usa cuando se coordina o anima un debate político o de cualquier índole, con muchos invitados que discuten. Esta postura nos recuerda las obras teatrales de las llamadas “creación colectiva” que surgieron en los 70 y 80 ¿Se justifica una propuesta de esta índole hoy, en los albores del siglo 21, cuando las tensiones y contradicciones internas son muy diferentes a la de las décadas finales del siglo 20?
En síntesis, esta propuesta de Avilés claramente está mucho más cerca de un soporte teórico-político que cinético -espacial, es más intelectual que corporal, hay un exceso de palabra altisonante, de verbo literario-poético…y escasa osadía y originalidad corporal.

 


Ficha artística
Creación: Colectivo Arte La Vitrina
Moderador: Nelson Avilés
Elenco: Javiera  Sanhueza, Tatiana Pérez, Daniela Marini, Malena Rodríguez, Nicolás Cottet, Magnus Rasmussen, Exequiel Gómez.
Diseño de iluminación y escenografía: Colectivo Arte La Vitrina
Producción compañía: Carola Méndez y Nelson Avilés
Diseño sonoro: Vicente Yáñez
Fotografías: Jorge Sánchez