Un Lago con Protagonistas de Lujo

Si bien la versión de “El Lago de los Cines” de Marcia Haydée se estrenó en Chile en 2010, y desde entonces ha sido programada en varias oportunidades en el Municipal de Santiago, la puesta que se estrenó el lunes tiene un atractivo especial: la reunión en el primer elenco de grandes intérpretes como Natalia Berríos, Andreza Randisek, Rodrigo Guzmán y, por supuesto, César Morales, quien es bailarín principal del Birmingham Royal Ballet.
Cada uno de ellos brilla en su rol y logra sacarle lustre a cada variación, a cada peso. Vemos la pureza de Berríos, la gracia de ataque de Randisek, la versatilidad de Guzmán

y la soberbia técnica de Morales, cuyos saltos y giros fluyen naturales y limpios.
Hay que recordar que la versión de Marcia Haydée para el clásico de Marius Petipa releva el papel de Rothbart, dándole gran importancia escénica y, además, da un giro inesperado al final. La coreógrafa estrenó su Lago en 2009, con el Royal Ballet de Flandes, y al año siguiente lo hizo con el Ballet de Santiago, precisamente con César Morales como Sigfrido.
El Lago de Haydée, estructurado en dos actos, se inicia en la caverna de Rothbart, personaje animalesco que encuentra un excelente intérprete en Rodrigo Guzmán, quien lo dota de una elegante perversión. Sus movimientos son de carácter contemporáneo, en oposición a los absolutamente clásicos de Sigfrido. La potente imagen del brujo adelanta quién mueve los hilos de la historia.
La escena siguiente es la fiesta de cumpleaños de Sigfrido, donde su madre le recuerda que deberá escoger esposa entre cuatro princesas. César Morales, como Sigfrido, se presenta como el bailarín clásico puro, llamado danseur noble, que destaca por sus líneas limpias, saltos enormes y precisos, sin temblores, de aspecto cuidado. Morales hace que sus grandes saltos y giros se vean orgánicos, sin resistencias de ningún tipo.
En la fiesta destacan el cuerpo de baile femenino y los solistas Gabriel Bucher y Emmanuel Vásquez, en tanto el masculino presenta pequeñas descoordinaciones en los saltos y batidos.
Rothbart guía al príncipe al bosque, donde se encuentra con Odette, la princesa-cisne. Natalia Berríos maneja a la perfección este rol. Segura, precisa y muy teatral, seduce a la platea completa. Este acto es el llamado acto blanco, donde una veintena de bailarinas-cisnes danzan las melodías más reconocibles de la partitura compuesta por Tchaikosky.
En el pas de deux, Natalia Berríos y César Morales demuestran compenetración y técnica exquisita. Solo puede acotarse que el bailarín no expresa la emocionalidad de su personaje, viéndose siempre demasiado compuesto, sobre todo para las últimas filas de la platea. Su trabajo es de gran lirismo, en contraste con la teatralidad de su compañera.
Muy bien el cuerpo de baile, así como también los pas de trois y pas de quatre. Siempre al unísono, líneas claras y, lo que es vital, la caracterización de la mujer-cisne. Con las bellas imágenes de los cisnes blancos, Marcia Haydée termina el primer acto.
Luego del intermedio, la acción se encuentra en el palacio de Sigfrido y su madre, quien le presenta a las cuatro princesas, que bailan danzas étnicas. Éste es un momento muy lucido, ya que cada una de las danzas está ejecutada con precisión y encanto.
La placidez se termina cuando llega Rothbart con su hija Odile, quien engaña a Sigfrido suplantando a Odette. En la piel de Odile vemos a Andreza Randisek, quien derrocha gracia y aplomo en su tutú negro. Perfecta en técnica e intención, la bailarina conquista a Sigfrido y al público. César Morales hace gala de mayor histrionismo con Odile, y continúa sorprendiendo con sus grandes saltos sin dudas. Andreza realiza los 32 fouettes con precisión y una sonrisa en el rostro.
Luego de descubrir el engaño, Sigfrido es arrastrado por Rotbart hacia sus oscuros dominios, pero el príncipe despierta del hechizo y corre a encontrarse con su amada Odette. El villano y el príncipe se enfrentan, en un dúo de gran fuerza. La valentía de Sigfrido empodera a los cisnes, quienes sin pensarlo dos veces atacan a Rothbart.  Así, Odette es liberada del hechizo y puede ser feliz con Sigfrido.
Este Lago, con los cuatro excepcionales bailarines en los roles protagónicos, de diferentes registros cada uno, es, de verdad, un lujo para cualquier espectador.

 

 foros Patricio Melo

 
Coordenadas
Municipal de Santiago
Últimas funciones 1, 2 y 3 de junio