Festival de Coreógrafos: Una Excelente Velada

Atractivo y pleno de diversas energías escénicas. Así puede describirse el programa del Cuarto Festival de Coreógrafos, que debutó el sábado en el Municipal de Santiago y se extiende hasta este miércoles, con un estreno de nivel internacional que reúne al Ballet de Santiago y al BANCH, más dos excelentes reposiciones.
La noche de estreno comenzó con “Noces” (Bodas), coreografía de Mathieu Guillhaumon, director artístico del Ballet Nacional Chileno, que reunió a los elencos completos del BANCH y el Ballet de Santiago, sumando nada menos que 58 bailarines en escena. Se trata de una creación de gran dramatismo a partir de

la composición de Igor Stravinsky titulada “Les Noces” (las bodas), estructurada en cuatro movimientos, con voces y creada para una coreografía de BronislavaNijinska estrenada por los Ballets Rusos, en 1923. De esta pieza existen varias versiones, y Guillhaumon realizó su propia lectura acompañado, en la dramaturgia, por la actriz Millaray Lobos.
El espectador ve en escena los preparativos para una boda, siendo protagonistas los padres del novio y de la novia, además de la pareja de contrayentes. En el escenario oscuro destacan dos mesas utilizadas como único complemento escenográfico. El vestuario, a cargo de Carolina Vergara, es perturbador en el caso de ellas, que llevan el cabello tapado por una especie de cofia, una polera con cuello y manga larga con manchas en tonos de gris, y un tutú romántico en ese mismo color. Las figuras masculinas principales llevan pantalón y polera al tono. En la fiesta de la boda, el cuerpo de baile luce polera gris, blazer oscuro y piernas desnudas. Ellas cubren su cabello.
A diferencia de otras versiones, muy narrativas, la de Guillhaumon es más abstracta en la manera de tocar los momentos de la historia. Hay un fuerte componente ritual y tribal, que surge de los movimientos realizados por el grupo, la solemnidad de la música y el sentido de sacrificio que se cuela desde la coreografía. Las figuras de los padres y los novios toman ribetes arquetípicos, profundizando las lecturas.
El lenguaje, muy actual, utiliza la reiteración de movimientos de cabeza y de caderas como distintivo, además de ondulaciones de tronco, piernas que se elevan y tomadas (lifts) poco convencionales. El coreógrafo maneja muy bien los tiempos y también al gran grupo, desde donde surgen situaciones que capturan la mirada del espectador. Las mesas, además, se elevan como elementos
Ambos elencos trabajan espléndidamente el lenguaje propuesto y las parejas protagónicas (Gabriel Bucher y Marine García, Agustín Cañulef y Gema Contreras, Lateef Williams y Romina Contreras) muestran una especial compenetración.  Impactante es la aparición de los novios con sus trajes teñidos de rojo, claro símbolo no solo de la sangre nupcial sino también de su unión como sacrificio.
Después del primer intermedio le tocó el turno a “Cantata”, del italiano Mauro Bigonzetti. Aunque el Ballet de Santiago la mostró en 2012 sigue siendo refrescante, a partir de mostrar la personalidad de un pueblo, el napolitano, a través de la danza y la música propia de la zona. Los bailarines dejan la pulcritud que exige el ballet para lucir cabellos sueltos y pies descalzos, además de permitirse gritar, hablar y hasta cantar.
Si bien el lenguaje dancístico usado es ilustrativo, resulta atractivo porque rescata la sensualidad y el descontrol-controlado de los intérpretes. Muy bueno el desempeño general, y excelente la participación de José Manuel Guiso, Natalia Berrios, Rodrigo Guzmán y AndrezaRandizeck, todos ellos tan juguetones como compenetrados con la coreografía.
Lo único que podría mejorarse es el momento en que dos bailarines hablan. El diálogo revela voces pequeñas y mal trabajadas, poco gratas para el oído.
El final, luego del intermedio, llegó con “Bolero” de Maurice Béjart para composición homónima de Ravel. La versión de Béjart es famosa en el mundo entero, sobre todo luego de que Claude Lelouch inmortalizara la pieza con la primera figura de Jorge Donn como protagonista en la película “Los Unos y los Otros”.
Esta vez, en la mesa danza Friedermann Vogel, primera figura del ballet de Stuttgart y uno de los mejores bailarines del momento, rodeado de bailarines del BANCH y del Ballet de Santiago. Ya vimos esta performance de Vogel en 2014, pero siempre es un placer disfrutar nuevamente de la música de Ravel y de la danza.
El bailarín alemán confirma por qué no cualquiera puede subirse a la mesa. Hay que tener muchas cualidades para hacerlo como corresponde: técnica, interpretación, sensualidad, frialdad y abandono. La figura sobre la mesa es una especie de brujo o mago, poderoso y por momentos cargado de gran erotismo.Vogel es técnico a la vez que hipnótico, bello y a la vez brutal.
Muy bien Agustín Cañulef, Gabriel Bucher y José Manuel Guiso, precisos y contenidos.
Este festival fue un excelente recorrido por la danza del mundo y dejó claro que las dos principales compañías de danza de Chile trabajan bien juntas, comparten experiencias y enriquecen su lenguaje. Felicitaciones a Marcia Haydée y Mathieu Guillhaumon por eso.

 

 

Coordenadas
Municipal de Santiago
Martes y miércoles 19 horas
Entradas desde $3000