El BANCH: Hundido en un Mar Sinfónico

Es poco usual que el ballet contemporáneo, en cualquiera de sus formatos y estilos de ejecución y composición, se presente con una orquesta sinfónica en vivo. Lo que se consigue con esa duplicidad de contenidos es que el espectáculo logre una dimensión de imágenes y sonidos de notable cobertura y discrecionalidad.
Eso fue lo que sucedió con “Sinfonías Farrenc, Arquitecturas de la Percepción”, del coreógrafo brasileño Luiz Fernando Bongiovanni, estrenada el pasado sábado 30 de septiembre por el elenco estable del BANCH (Ballet Nacional Chileno) con la participación

en vivo de la Orquesta Sinfónica, dirigida por el maestro François López-Ferrer quien ejecutó extractos de las Sinfonías 1 y 3 de la destacada compositora francesa, Jeanne-Louise Farrenc, (1804-1875).
El trabajo coreográfico de Bongiovanni está estructurado en dos secciones que acompañan con mucha fidelidad las armonías de Farrenc, se concretó así un narratividad corporal muy purista musicalmente hablando, ya que los bailarines logran  extraer y desplegar en escena la rica expresividad rítmica  de esta compositora, muy beethoveniana a ratos, ya que juega mucho con los contrastes tonales y fraseos rítmicos de alta intensidad.
Claramente es en la primera sección donde se concentra lo más intenso y fecundo del punto de vista coreográfico de esta propuesta, los bailarines, 17 en total, 9 mujeres y 8 hombres, se movieron con esa destreza juvenil de quien descubre con ojos, cuerpo y sentimientos frescos, una prodigiosa arquitectura melódica; la de Farrenc.
Destacamos esta vez, entre la siempre notable calidad interpretativa de los bailarines del BANCH, el trabajo cada día más consistente del Lateef Williams, así como la gracia e intensidad corporal de Ignacia Peralta y Vanesa Turelli.
Los mejores desplazamientos, gestos, así como la intensidad anímica de las acciones dancísticas (trabajo de gran destreza aunque algo conservador a ratos), se agotan en el primer acto, tal como sucedió con el insistente recurso de deslizarse por el piso.
Colectivamente, o dúos, tríos, quintetos o más, el escenario se tiñó de un rico juego coreográfico melancólico que se sustenta en ese oscuro panel de fondo, rugoso y avejentado, ayudado por un juego de luces sin estridencia, muy focalizador de intenciones.
El primer segmento termina con una suerte de homenaje a los bailarines del BANCH. Se ve una filmación donde los artistas despiertan y se preparan para una jornada de ensayo, todo el elenco al terminar este documental (quizás algo extenso) ingresa a la sala por el sector de las butacas logrando un instante de gran empatía y afectividad con los espectadores.
Se buscó con este trabajo audiovisual, de gran calidad, demostrar algo que a veces se olvida: bailar es un trabajo como cualquier otro, donde se cumplen jornadas rigurosas de lunes a viernes desde el alba hasta el atardecer, ya sean solteros, solteras o mamás, todos cumplen con su trabajo y con las exigencia de un hogar.
No sucede lo mismo en la segunda sección de “Sinfonías Farrenc, Arquitecturas de la Percepción”. Tras el descanso, lo que viene es un trabajo corporal que ya no tiene la misma frescura o espontaneidad de la primera parte, las coreografías son más bien planas, aletargadas, escasamente novedosas, el ingreso o egreso de los bailarines no suma ni resta, no provoca ni estimula el goce del espectador.
Quizás lo que sucedió con este trabajo de Bongiovvani, es que el instaló su proyecto coreográfico férreamente (casi con cadenas) al interior de este corpus sinfónico, lo que emerge en escena es una suerte de “movimientos musicales farrencentemente exactos”, una arquitectura corporal anudada a las escalas rítmicas y melódicas de esta  gran compositora.
Esta mecánica visual y auditiva se agotó, debido al estilo de composición de la autora, en la primera sección. En la posterior quedan al desnudo las debilidades de esta propuesta, ya que la música en sí misma no genera relato, historia, o línea argumental (ni siquiera tenue), es decir un nudo anecdótico asible  para el intérprete, por tanto el trabajo corporal se volvió gimnástico, leve, vacuo, oficioso más que creativo.
El bailarín no encontró un horizonte desde donde poder exigirse con más pasión, desplegar con más sangre acciones dancísticas de otra índole estética, seguir tan al pie de la letra esta composición sinfónica logra su mayor belleza y calidad interpretativa en la primera parte, la segunda fue una suerte de naufragio sinfónico-dancístico.

 

 

 

Ficha Artística
Coreografía:  Luiz Fernando Bongiovann
Música en vivo: Extractos de las Sinfonías 1 y 3 de Jeanne-Louise Farrenc.
A cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, bajo la batuta del maestro estadounidense François López-Ferrer.

 

Coordenadas
Teatro U de Chile
6 − 7 − 12 − 13 − 14 (20 hrs.)
$ 10.000 valor general.
40% dscto. para estudiantes, tercera edad y funcionarios U. Chile.30% dscto. socios Coopeuch y pago con tarjeta Club de Lectores El Mercurio American Express (20% dscto. presentándola). Descuentos válidos sólo para compras en boletería.