Versión Campesina de un Clásico

Por Charles Benner

Entretenida y chispeante resultó ser la tercera y última función que ofreció el Ballet Municipal de Los Ángeles para el atractivo título de todos los tiempos “La Fille Mal Gardée”. Dicha puesta en escena, los días 1 y 2 del corriente, responde a la versión adaptada por el maestro Hugo Zárate sobre la coreografía de Frederick Ashton y música de Peter Ludwig Hertel y Ferdinand Herold. El elenco angelino muestra grandes avances además de evidenciar un sentido de grupo muy compacto, aspecto importante

para el crecimiento y desarrollo artístico del conjunto. Por otra parte, comprobamos que una importante cantidad de nuevos talentos viene a reforzar el elenco, el mismo que tiempo atrás estuviera en riesgo de desaparecer. Celebramos estos aires renovados, el entusiasmo y profesionalismo con que están realizando el difícil y efímero arte del ballet y la danza en la sureña ciudad de Los Ángeles. Hugo Zárate, artista trasandino afincado en la ciudad de Chillán, donde tiene su propio estudio, año a año plantea desafíos de gran envergadura relativa a sus puestas en escena tanto en su escuela como en el Ballet Municipal de Los Ángeles, conjunto que él dirige. Si pensamos que el grueso de los integrantes está formado mayoritariamente por estudiantes con una gran carga horaria en sus respectivos colegios, sumado al hecho de que la provincia siempre es infinitamente más lenta en todo orden cosas, la lucha por cumplir el propósito impuesto debe ser realmente titánica. No obstante, el maestro Zárate tiene la cualidad de salir siempre exitoso en sus aventuras artísticas, siempre lúcidas y con extremo rigor profesional.
Con anterioridad (diciembre de 2013) vimos una suite de “La Fille mal Gardée” del mismo Hugo Zárate en Chillán, con bastante buen resultado e interpretado en aquella ocasión por el alumnado de su propia escuela chillaneja. Hoy la puesta en escena contempla la interpretación del Ballet Municipal de Los Ángeles en una versión total de la obra con ciertas adaptaciones y ambientada igualmente en el campo chileno. El elenco se muestra disciplinado y de buen nivel artístico-técnico. Las tres funciones realizadas en el Teatro Municipal de la ciudad, corresponden a un total de seis conforme al proyecto adjudicado del Gobierno Regional del Bío Bío, para llevar el ballet a diversos espacios y comunas de la región. Durante el mes de enero de 2018, los parroquianos de Santa Bárbara, Quilaco y Nacimiento, podrán disfrutar de esta divertida comedia bailada donde la severa Doña Simona, termina cediendo a los caprichos de su hija Lise.
“La Fille Mal Gardée” es quizá el ballet más antiguo que continua representándose en los grandes teatros del mundo, con extraordinario éxito. Corresponde al género de la comedia danzada, o también llamado ballet demi-carácter, cuyos personajes deben transitar tanto por la danza como por el recurso de la pantomima y la actuación con gran propiedad. Jean Dauverbal, coreógrafo francés se habría inspirado en un grabado de Pierre-Antoine Baudouin. Se estrenó “La Fille mal Gardée” en Bordeaux, Francia en 1789 en plena Revolución Francesa.
La versión más popular conocida en la actualidad es aquella creada por Sir Frederick Ashton en 1959, estrenada en Londres en 1960. El argumento gira en torno al encuentro de un muchacho y una chica a cuya felicidad la madre antepone sus propios intereses. El triunfo de la pareja es decisivo, dejando entrever un toque revolucionario para la sociedad de la época y sus costumbres.
Atractiva es la revisión y adaptación coreográfica del maestro Hugo Zárate para este título con el elenco angelino. Interesante es la concepción y estética, que pasa por ambientarla conforme a la tradición campesina chilena. Por lo mismo, esta puesta en escena es muy cercana a todo espectador. Los roles están bien delineados y asumidos en propiedad por sus respectivos intérpretes. Gladys Henríquez acierta en su desempeño como actriz-bailarina. Se entrega a la actuación logrando una Lisa fresca, divertida y chispeante. El tono comedia lo incorpora bastante bien y con propiedad a la paleta interpretativa. Martin Villarmes un buen soporte para Henríquez, no obstante requiere de mayor compromiso técnico-actoral, especialmente para el ballet comedia, donde los detalles son valiosísimos para la comprensión de la historia. Ariel Cuevas (Gaspar) realiza un rol compuesto correctamente permitiendo el diálogo escénico con fluidez, conforme al argumento.
Hugo Zárate (Doña Simona) logra dar el tono correcto para el personaje, jugando con matices y dinámicas que enriquecen la escena. Nos ofrece una Simona gruñona, bastante campechana y divertida a momentos. Lúcida es su “Danza de los Zuecos” junto a Catalina Erices, Sonia Mardones, Javiera Olate y Fetnah Zegpi. Cabe señalar que el logrado trabajo escenográfico propuesto por Néstor Sepúlveda y Rodrigo Zurita, sumado a la cantidad de elementos de utilería que requiere este Ballet Comedia, es del todo aplaudible. No decimos lo mismo en cuanto al vestuario que si bien cumple con el estilo conforme al carácter de la obra, sentimos que el tono azul predominante resta calidez a la trama.
Junto a los protagónicos, el resto de los personajes que componen esta divertida historia están bien ejecutados por el elenco, cumpliendo el perfil requerido. Sin duda una labor y montaje de esta envergadura en provincia, es toda una hazaña y por supuesto el gran mérito es destacable en el maestro Hugo Zárate.