Stgo a Mil: La Ribot, Siempre Distinguida

Los día 4,5 y 6 de enero se presentó “Another Distinguée”, de la coreógrafa madrileña María José Ribot o simplemente La Ribot, como es mundialmente conocida. El lugar de presentación fue el centro Nave, ubicado en pleno barrio Yungay, que desde 2015 se ha consagrado como centro de creación artística y residencia del país. La ocasión de tener en Chile a La Ribot es producto de la colaboración y gestión entre Nave y unos de los festivales más importantes de las artes escénicas como es el Festival Santiago Mil, que en esta oportunidad cumple 25 años de trayectoria, entregándonos lo mejor del mundo del teatro y una amplia cartelera

de danza, que en esta edición se compone de 15 trabajos coreográficos.
Nombrar a La Ribot es, sin duda, hablar de una de las personas más importantes y trascendentales de la danza contemporánea de fines del siglo XX y una eterna investigadora del cuerpo como lugar de creación artística.
En esta oportunidad nos entregó su última obra, que es parte de una seguidilla de acciones creativas que se iniciaron en 1993, con nombres que poseen un denominador común: en1994, “Piezas Distinguidas”; en 1997, “Más Distinguidas”; en 2000, “Still Distinguished”; en 2011, “Para Distinguidas”; en 2016, “Another Distinguée”.
La interpretación es de Juan Loriente, Thami Manekehla y la misma Ribot, donde esta última también es responsable del trabajo coreográfico y dirección artística. El diseño de luces es de Eric Wurtz.
Este último trabajo se anuncia con una consigna previa para el público que asiste a la sala. “Pueden ubicarse donde ustedes deseen, transitar, sentarse, están prohibidas las fotografías durante el desarrollo de la obra”, y todas se cumplieron, a excepción de la última, debido a que, en la parte final los asistentes cual niños desobedientes, los asistentes sacaron sus teléfonos para llevarse al menos una imagen de esta artista de lo efímero.
Durante la pieza el público - en su mayoría engolosinado - se aprecia observando la función y sigue cada uno de los pasos de esta señora de lo performativo, la danza y un sinnúmero de títulos que ella perfectamente podría adjudicarse.
Los fragmentos se presentan en un espacio con una luz tenue, donde el público debe ubicarse y transitar. En cierto grado esto dificulta una completa visión de la obra, si pensamos en la caja tradicional de un escenario, pero también entrega a cada espectador una historia y sensaciones diferentes. A su vez, el público se convierte en parte de una obra o en los nuevos límites espaciales de los intérpretes, que deben evaluar las transformaciones del espacio en constante movimiento.
“Another…” se estructura en cinco piezas o partes que se van desarrollando consecutivamente, entregándonos imágenes y signos que el público debe interpretar y desarrollar por su propia autoría.
En definitiva, La Ribot es una maestra de lo escénico, la imagen y el espacio. La obra es una avallasadora entrega de significados que pueden ser simples a una primera mirada, pero se trata de imágenes potentes, desgarradoras, como la escena final, donde los intérpretes yacen pintados de un fuerte color rojo, inmóviles, fallecidos, dormidos, inertes.