"Playa Negra": ¡Nos Dejaron Pidiendo Más!

En este momento, y hasta el 15 de abril, se está presentando en el centro GAM la pieza de danza contemporánea “Playa Negra”, con funciones de jueves a domingo a las 20 horas. La obra es fruto del trabajo colaborativo de Plataforma Mono (espacio de creación y reflexión en torno a la danza, integrado por profesionales del área) y Espacio Checoeslovaquia (centro de creación de artes escénicas). Al ver el afiche o póster de promoción de la obra, se advierte una imagen de desnudos y actitudes que no encajan en la heterónoma, además del aviso de tener un contenido para mayores de 16 años. Pues sí, es lo que usted verá en parte de la obra, ya que no es lo central en ella. Sin embargo, estas acciones son

completamente justificadas dentro del tema y concepto de la pieza, además de entregar aportes visuales que logran bellas escenas o momentos. Pero alto, también hay que decir que es una buena obra de danza, energética, clara y bien lograda, tanto en concepto como en ejecución.
Los responsables de la puesta en escena de “Playa negra” son Sebastián de la Cuesta, Rodrigo Leal, Cristián Reyes y Francisca Sazie, quienes logran un interesante trabajo. Con atractivos fraseos coreográficos, movimientos que transitan entre los ágiles y otros muy oníricos, una buena utilización del piso y niveles espaciales.
En un contexto general, una obra que fluye en forma armónica, que hace que los 50 minutos aproximados de la obra pasen de forma tan fluida que deja la sensación de querer ver más.
“Playa Negra” nos presenta una puesta escénica donde se cuestionan ideas como: cuáles son los límites del ser, la moral, la ética, la dignidad, lo público y lo privado. Interrogantes propias de este tiempo, donde los paradigmas arcaicos caen por la necesidad del hombre actual de ser autentico consigo mismo. La necesidad de encontrar un fiel reflejo de lo que se es y se siente, sin que sean otros los que pre establezcan lo que debemos ser y sentir.
Al ingresar a la sala, nos encontramos con los bailarines que transitan de un lado para otro dentro en el espacio escénico, pero solo podemos ver desde los muslos a los pies, debido que la boca del escenario se encuentra cubierto con una cortina negra que nos limita la visión. Luego de varios minutos de iniciada la obra, se levanta y nos va develando la escena siguiente. Este mismo efecto se va dando en las escenas que continúan, surgiendo y desvistiendo el espacio escénico. La iluminación es correcta y funciona en armonía con la totalidad de obra, logrando espacios íntimos cuando corresponde.
El diseño sonoro está a cargo de José Miguel Miranda quien logra con sonidos electrónicos una comunión atractiva durante toda la apuesta escénica, obteniendo cuadros de gran intensidad o fuerza, y otros potentes y muy activos.
En lo que se refiere al elenco de bailarines, el equipo está compuesto por Andrés Salas, Daniella Santibáñez, Ninoska Soto, Francisca Lillo, José Urrea, Pamela Moraga y Javiera González. Se puede afirmar que lograron una buena ejecución de la obra, con un buen manejo del lenguaje. Movimientos con particularidades propias de cada intérprete, que entregan una riqueza especial a la obra. Sin embargo, en la función de estreno se vio una pequeña descoordinación en los cuadros grupales, pero que es esperable debido a la sobre energía que se gasta en una función de debut. En otras palabras y en lenguaje de danza, diríamos que faltó respirar juntos.
Destacan Daniella Santibáñez y José Urrea, y este último logra bellos pasajes como, por ejemplo, cuando se encuentra solo, desnudo sobre un tiesto lleno de agua y ropas mojadas, limpiando o limpiándose como si quisiera borrar alguna huella. Otro momento especial es en el último cuadro, donde sus movimientos atrapan y provocan una cierta angustia compartida.
En definitiva, encontramos una obra bien desarrollada donde los pasajes o cuadros transcurren en forma armoniosa e inteligente. Los desnudos son completamente justificados, ya que se convierten en bellos pasajes.
Playa Negra es una obra que hay que ver, en un año donde se cuestionan los límites, las normas, las libertades de las diversidades. Donde el hombre no es hombre por su sexo, ni mujer por sus debilidades, sino más bien por ser congruente con sus sentimientos y verdades.