Ballet del Colón se lució en el Teatro del Lago

Una visita de excepción, que se suma a los programas de danza que ya visitaron Teatro del Lago -este año el contemporáneo “Pixel”, y antes las estrellas del ballet Ludmila Pagliero, Marianela Núñez y Alessandra Ferri – es el Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires. Desde 2017 bajo la dirección de Paloma Herrera, quien fuera precoz estrella del Amerian Ballet Theatre y una embajadora del espíritu latinoamericano en el mundo de la danza, la compañía se presentó el pasado fin de semana -20 y 21 de octubre- en el teatro enclavado en la orilla del lago Llanquihue con un programa mixto, desafiante y versátil. El resultado fue de gran nivel, lo que revela

que el grupo ya está recuperado de un tiempo de problemas de gestión que lo tenían bailando poco y lejos de su mejor punto.
Apenas tomó la dirección Herrera hizo muchos cambios, entre ellos aumentar las funciones y variar el repertorio (hubo invitados como Ronald Hydn y Marianela Núñez, y la viuda de MacMillan permitió que montaran “Romeo y Julieta”) lo que se hace visible en el excelente desempeño de los bailarines.
La noche, que se paseó por estilos clásicos, neoclásico y contemporáneo, partió con “Violín Concierto N°1”, de Clark Tippet para la composición homónima de Max Bruch (estreno 1987).
Esta pieza, de estilo neoclásico y bailada por ocho bailarines principales y 16 de cuerpo de baile, fue creada para el ABT y combina delicadeza, fluidez y dificultad. Aunque en un momento parece convencional, basta fijarse un poco para descubrir que Tippet experimentó con la técnica clásica, incluyendo difíciles y peculiares tomadas (una donde el bailarín toma a la bailarina de costado, apoyando el hombro en sus piernas, se repite). Los tutús son más largos de lo común y el vestuario va del verde musgo para el cuerpo de baile, al rojo, turquesa, azul y rosa de las parejas principales.
El joven elenco, equilibrado con la experiencia de Carla Vincelli, Juan Pablo Ledo y Edgardo Trabalón, lució seguro en la interpretación y limpio en la ejecución. Destacaron la pareja azul (Giorgina Giovannoni y Trabalón) y la rosa (Vincelli y Ledo), por su capacidad de proyectar la energía a toda la platea.
Luego de un intermedio siguió “Por vos Muero” (estreno 1996), del español Nacho Dueto. Bella pieza contemporánea y romántica, acompañada de la voz en off de Miguel Bosé recitando versos de Garcilaso de la Vega y música de los siglos XV y XVI. Se trata de un comentario al amor carnal, al deseo, engarzado a la urgencia vital de danza, en un escenario que sugiere los pasillos de un castillo renacentista.
Duato hace contemporáneo con base académica, que recurre a un trabajo de brazos de gran presencia y piernas en dedans, además de exigir un ánimo que va desde la fiesta del amor a la oscuridad de la pasión. Los bailarines se lucen, la coreografía les calza como hecha a la medida y la hacen brillar. Se entiende que, a estas alturas, sea una especie de clásico. La interpretación tiene la gracia, la delicadeza y la energía que requiere.
Para el final quedó un desafío: “Tema y Variaciones”, creada en 1947 por Balanchine, con la Suite para orquesta Nº 3 en Sol Mayor de Tchaikovsky. Danza en estado puro, de métrica impecable, gran exigencia técnica y lucimiento coreográfico, donde la pareja principal del estreno -formada por los jovencísimos Camilla Bocca y Maximiliano Iglesias- se lució con su precisa técnica (pirouettes, fouettés, tours en l´air etc.).
Los y las solistas también estuvieron impecables, lo mismo que el cuerpo de baile, logrando el objetivo del coreógrafo: que brillara su composición coreográfica.
Esta visita a Chile del Ballet del Teatro Colón demuestra que el sello de Paloma Herrera ha favorecido a los bailarines y a la danza. Además del repertorio, sensiblemente escogido, se nota la impronta de la bailarina en otros detalles, como darle grandes responsabilidades dancísticas a intérpretes muy jóvenes (algo que ella vivió en el ABT) y potenciarlos con los de mayor trayectoria. Así, la mezcla de estilos de danza y la energía y precisión de los intérpretes en escena entregaron una noche que la disfrutaron tanto los amantes de la danza como los que coquetean con ella.

fotos de Juan Luis Cortés