La Integralidad Interpretativa del BANCH

Una brevísima temporada, de solo 4 días -del 7 al 10 de noviembre, tuvo la pieza “Voces”, creada por el coreógrafo inglés de origen turco Ihsan Rustem (36). Su carrera de bailarín la desarrolló en paralelo a la de coreógrafo, bailando creaciones de Mats Ek, Jiri Kylian, Karole Armitage, Matthew Bourne, Alexander Ekman, Wayne McGregor, Hofesh Shechter, Stijn Celis, Cayetano Soto, Ken Ossola, Georg Reischl y Maurice Béjart, entre otros. En 2017, su coreografía “Carmen”, para el NW Dance Project, ganó el premio “Coolest Collaboration” de la revista Dance Magazine. Su danza es apasionada y exigente, y se mueve en varios planos

tanto físicos como simbólicos.
Para el BANCH creó la pieza “Voces”, que aborda desde la corporalidad y las imágenes en escena la voz desde diferentes puntos de vista: de los movimientos sociales, de cada uno en particular, de los que son reprimidos por la censura y la violencia, etc. La mirada de Ihsan no es lineal y menos plantea lineamientos narrativos. Lo suyo son las imágenes, por lo que la pieza en cuadros o escenas donde la máxima impresión la causan los cuerpos y su relación en el espacio. Los hay realistas, otros oníricos y algunos absolutamente simbólicos.
El público tiene que estar atento para conectarse con lo que sucede en el escenario. Hay momentos líricos, humorísticos (como el protagonizado por Marine García y Rodrigo Opazo), dramáticos (como cuando un grupo de ¿soldados? le tapan la boca a Vanessa Turelli), confesionales (como cuando cada bailarín dice algo en el micrófono sobre su vocación), entre otros. También hay imágenes puramente simbólicas (la rueda de manos que rodea a Rita Rossi al comienzo) o la luz bajando desde el techo y “entrando” en Fabián Leguizamón, también en personaje,
A nivel de movimiento, la marca de Rustem es, precisamente, indefinible. Hay ondulaciones, tomadas, danza suspendida, uso de caderas, en fin. Atractivos trabajos grupales (ellas con buzo en tonalidades de rojo, hombres y mujeres con pantalón y polera) y dúos con fuerza. El dueto final, a cargo de Turelli y David Correa simulando estar desnudos, es poético e intenso.
Danza actual, inclasificable y cautivadora. De mucha exigencia técnica para los intérpretes, ya que los cambios de energía y formas de movilidad precisa de un manejo de la conciencia corporal impecable. En ese sentido, muy bien todo el elenco, ya que ellas y ellos son capaces de interpretar a nivel integral sin olvidar el estado emotivo por la limpieza o las líneas, ni viceversa.

fotos Patricio Melo