Una Fierecilla de Primer Nivel

Con este estreno de “La Fierecilla Domada”, el Ballet de Santiago cumple perfectamente el desafío del llamado ballet-teatro, creado por John Cranko, y demuestra la capacidad de sus integrantes para contar historias desde la teatralidad. Creado para Marcia Haydée, directora de la compañía nacional, y su partenaire en el escenario y la vida, Richard Cragun, fue estrenado en 1969. Él estuvo en Chile en 2012, oportunidad en que traspasó todos los “secretos” de la puesta en escena a los Primeros Bailarines Estrella Rodrigo Guzmán y Andreza Randisek, protagonistas también del primer elenco este año. Esta pareja recibió de primera mano el espíritu que animó a Cranko en cada

variación, pas de deux o coreografía grupal. Y, por lo que se vio en el estreno, supieron aprovecharlo e incorporarlo a sus cualidades y caracteres para interpretar a una Katharina y un Petrucchio inolvidables.

“La Fierecilla Domada” es una adaptación del texto homónimo de William Shakespeare, llevado al cine por Elizabeth Taylor y Richard Burton. La historia es sencilla: Katherina es una mujer hosca que rechaza a sus pretendientes, lo que impide que su hermana menor, Bianca, pueda casarse con alguno de sus tres enamorados. La trama se mueve entre personajes tipo (la joven ruda que no acepta lo que se supone debe una mujer hacer, la bonita y coqueta dispuesta al romance, el joven disipado, el padre que quiere casar a sus hijas) y un humor heredado de la Commedia delI ’Arte donde destacan los enredos que hacen reír.
Cranko traslada este desarrollo dramatúrgico al ballet con gran acierto, aunque no con el brillo de “Romeo y Julieta” (1962), la primera entrega de su llamada trilogía de ballet-teatro, a la que le sigue “Oneguin” (1965). Una de las características de estos tres títulos es la teatralidad que exige a los bailarines, dejando de lado la pantomima tradicional y cambiándola por la creación de personajes. Sin obviar, por supuesto, la complejidad técnica.


En “La Fierecilla…” la pareja protagónica interpreta tres pas de deux que marcan el progreso de la historia, y que son complejos de llevar a cabo. En esta oportunidad, Andreza Randisek y Rodrigo Guzmán sortean las dificultades con talento, tanto dancístico como teatral. El primero es la pelea entre Petrucchio y Katharina, el segundo cuando ella está casi desmayada de hambre y, finalmente, el tercero y donde surge el amor.


Tanto Randisek como Guzmán brillan en cada dúo. Ella con su cuerpo al servicio del personaje, significando esto que en varias ocasiones debe alejarse de la postura de una bailarina de ballet, lo que implica un gran desafío (bailar como si estuviera dando golpes o en el límite de sus fuerzas). Él como excelente partenaire para una compañera que encorva la espalda, pelea o se desmaya en sus brazos. Ambos Bailarines Estrella se lucen en el último pas de deux, donde las complejas tomadas y pasadas por los hombros asombran al público. Andreza retoma a la bailarina de bellas líneas y cuello distinguido, que vuela con su compañero, mientras que Rodrigo destila elegancia y seducción.
El bailarín desarrolla también lucidas variaciones como solista, con grandes saltos combinados y complejos giros, sin dejar de lado jamás a su festivo Petrucchio. No hace más que reafirmar sus dotes actorales.
El resto del elenco está a la altura de los principales, partiendo por Romina Contreras en el rol de Bianca. Sorprende la ductilidad de la Primera Bailarina, que ha ya demostrado su registro en roles más espesos -como “El Joven y la Muerte”, “Lago de los Cisnes”- y que ahora recrea a una jovencita coqueta. Sus brazos y piernas de bellas líneas no pierden finura en los divertidos momentos coreográficos con sus pretendientes.

Ellos, interpretados por Cristopher Montenegro, Simón Hidalgo y Gustavo Echevarría en el primer reparto, se roban las miradas y sacan aplausos por su capacidad de combinar humor y buena danza. Hidalgo es hilarante como Gremio (el viejo petimetre) y Echevarría se presta a la perfección a la comicidad. Montenegro tiene menos momentos cómicos, porque es el elegido de Bianca.
El resto de los solistas y el cuerpo de baile destacan por su buen desempeño, tanto en lo dancístico como en aportar a la creación de atmósferas en cada escena grupal.

fotos Edison Araya