"Hiperkinesis": la fisicalidad de la urgencia contemporánea

El pasado viernes 29 de marzo fue el estreno de “Hiperkinesis”, pieza de danza contemporánea que dirige Teresa Prieto y que se presenta en este momento y hasta el 21 de abril, con funciones de jueves a domingo a las 20:00 horas en el Centro Cultural Gabriela Mistral, GAM.
Prieto, en el texto presentado en la página web del centro GAM, hace referencia como inspiración a sus lecturas del filósofo, profesor de artes de Berlín y ensayista surcoreano, Byung Chu-Han, sobre el exigente ritmo de la vida contemporánea, la sociedad del trabajo y el consumo. Y bien, eso mismo vemos en la escena,

cuerpos que actúan como si fueran máquinas, que realizan acciones en forma autómatas, por el simple hecho del tener que hacer.
Las imágenes del primer cuadro hacen recordar el libro de “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, donde el mundo nace con una función preestablecida en pos del trabajo y no es menos cierto que esto es un hecho, solo vasta estar en el metro y ver las caras de los trasportados sumergidos en sus teléfonos celulares desconectados del mundo real y embebidos como si fuera el soma de Huxley, en un mundo virtual, sin sentimiento y adaptados al rutinario hacer laboral. Repetir y repetir la misma rutina del día a día, como si ésta fuera el motivo por el que venimos a esta existencia.
El elenco de bailarines está compuesto por Macarena Campbell, Sebastián Brown, Rodrigo Chaverini y Luis Corvalán, y hay que decir que no podríamos imaginar otros intérpretes para la obra, ya que le dan vida a la pieza, la hacen propia, mostrándose entregados y comprometidos con el trabajo, destacándose por añadidura, Luis Corvalán, quien demuestra tintes actorales en su labor.
El diseño integral es de Cristian Reyes, que bien podemos afirmar que hizo un muy buen trabajo ya que todo funciona en pos de la coreografía de Prieto; Iluminación acertada, escenografía funcional y protagonista en cada escena, que solo dan realce a la idea central. Además, la realización de vestuario de Claudia Robles resulta visualmente atractiva y muy acertada a cada tipo de cuerpo. A modo de ejemplo, en el cuadro inicial, donde se muestra la rutina diaria del hombre contemporáneo, enfocado solo en el hacer y responder al automatismo cotidiano, los intérpretes utilizan overoles dando fuerza a la imagen escénica.
¿Dónde están los peros? en la utilización de audífonos para el público. En un inicio se justifican, debido que los sonidos musicales son percibidos por los asistentes y no por los bailarines. Pero luego del primer cuadro estos son innecesarios, ya que la música es ambiental y provocan sensación de agobio.
El trabajo coreográfico de casi 50 minutos de duración resulta adecuado en su tiempo, no se extiende en cuadros que podrían agotar por su repetición, sino más bien son acertados y muy dinámico, dando esa grata sensación de estar viendo una muy buena obra de danza.
Otro de los cuadros muy bien logrados es el exhibicionismo, expuesto en el trabajo coreográfico como si fuera un desfile de modas. Es decir, mostrarse, exhibirse. Cuánta verdad hay al ver por las redes sociales esos deseos de contarle al mundo lo que hacemos, qué comemos, qué vestimos, dónde vamos, a fin de lucir públicamente nuestras vidas, como si las redes fueran la pasarela del éxito, pero e realidad responden solo a la necesidad de valoración.
En resumen, “Hiperkinesis” es una buena propuesta de danza contemporánea, y de las buenas hay pocas, por tanto, debe verla. Y, si quiere aprovechar la experiencia, sumérjase en la propuesta, cuestiónela, porque ahí está su respuesta.