Buena danza en Pequeño Formato

Cuando sientes que el tiempo se fue como el agua entre los dedos es porque simplemente olvidaste el lugar donde estabas y, naturalmente, surcaste entregado los terrenos que los responsables del proyecto quisieron que viajaras. Eso mismo ocurre con la obra “Bellcross”, de no más de 30 minutos de duración y dirigida por Manuel Morgado, cabeza de la compañía Teatro del Antagonista.
La obra se presenta en un espacio pequeño como es la Microsala del Centro Cultural Matucana 100. Este espacio, que no tiene más de 54 butacas, resultó ideal para ver y disfrutar la pieza que se

presentó desde el 4 al 14 de este mes, con la participación de una gran interprete como es Gema Contreras, integrante y una de las figuras del Ballet Nacional Chileno.
La escena la compone una gran tarima en forma de cuña, de no más de 35 grados de inclinación, cuya diagonal se encuentra enfrentando al público. En el centro, un gran triangulo invertido de color negro que tiene como base velcro (sistema compuesto por dos cintas de fibras distintas que se adhieren fácilmente y vemos en la ropa deportiva generalmente). Además, hay dos plataformas horizontales en sus extremos, de no más de un metro de ancho. Este pequeño y no fácil espacio de trabajo es el que nos presenta la obra, pero a ojo del espectador regala una visión completa de la pieza.
Generalmente sostener una obra por treinta minutos en lenguaje de danza con un solo intérprete puede ser riesgoso, debido a que fácilmente es posible caer en reiteraciones y alargamientos innecesarios, que provocan en el asistente la desconcentración o abstracción de lo que ve. Pero en este caso la obra se ve justa en su extensión, y redonda como pieza de danza.
El diseño sonoro de Gonzalo Hurtado es atractivo y congruente con lo visual, acompañando en perfecta armonía a los movimientos de la intérprete. La iluminación es correcta entregándonos espacios nuevos a pesar de lo pequeño de la sala, tomando protagonismo en los momentos de dualidad con lo sonoro.
El vestuario base se ve simple y sin atractivo pero, sin embargo, el traje de pantalón y chaqueta en velcro es un acierto, logrando que esta estructura algo rígida no deje que la interprete pierda su figura e incluso destacando el cuerpo atlético y trabajado de la protagonista.
El punto aparte de la pieza es el trabajo de Gema Contreras, quien se ve potente en su ejecución, entregada y enérgica en el cometido de la acción. Desafiando constantemente esta inclinación con soportes solidos, demostrando una facilidad y seguridad que de verdad sorprende, y evidenciando que para llegar a la obra se buscaron todos los caminos posibles, ya que la pieza no tiene una historia que contar, si no más bien es ver como ella lucha con esta constante adherencia sobre el velcro o esa energía que la llevaral suelo debido a la inclinación de la tarima.
En definitiva, “Bellcross” es una pieza bien lograda, donde Morgado, como director, logra la conjunción de factores para entregarnos esa exquisita sensación de sentir que vimos una buena obra de danza.

 

foto Josefina Pérez