Gala de Providencia: Momentos inolvidables

Una iniciativa de primer nivel, un lujo, un momento exquisito, esas consideraciones y otras del mismo estilo pueden usarse para referirse a la Tercera Gala de Ballet de Providencia, que se desarrolló los días 29 y 30 de agosto de la semana pasada, en el Teatro Oriente. Como en años anteriores, los invitados fueron bailarinas y bailarines (14 en total) que en estos momentos brillan en las mejores compañías del mundo y realzan escenarios internacionales. Se trata de Ballet en todas sus expresiones, desde el clásico al neoclásico que convive con el contemporáneo, lo que permite que los espectadores repasen extractos de obras

conocidas y conozcan otras nuevas o no montadas en Chile.
Este proyecto es una gestión de Jorge González Granic, gran connoisseur del ballet actual, y de la Fundación Cultural de Providencia, institución que con gran visión lo acoge y apoya.
Cada pareja de bailarines mostró dos piezas, de diferente textura la mayoría de las veces, lo que permitió que los intérpretes mostraran distintas cualidades. Como Hyo- Jung Kang (coreana) y Ciro Mansilla (argentino), ambos del Sttutgart Ballet, que partieron con “Bite”, dúo muy físico en clave actual, para profundizar sus talentos en la escena del Balcón de “Romeo y Julieta”. Buenos en técnica e interpretación.
Vittoria Valerio y Claudio Coviello, ambos del Teatro allá Scala de Milan, mostraron un pas de deux de “Festival de Flores en Genzano”, del danés Auguste Bournonville, estrenado en el siglo XIX. De compleja ejecución y muchos detalles de manos y pies (las faldas largas muestran las piernas bajo la rodilla por lo que hay muchas baterías), fue asumido con destreza y perfección técnica por los bailarines, quienes en la segunda parte deleitaron a los espectadores con “Caravaggio”, delicada pieza neoclásica y minimalista de Mauro Bigonzetti. Solo llamó la atención, negativamente, la extrema delgadez de la bailarina.
Del mismo coreógrafo llegó el estreno de “Vértigo”, con la mexicana Elisa Carrillo, figura del Berlín Staatsballett y premiada por el Benois de la Dance 2019, y el brasileño Marcelo Gomes, ex ABT. Ambos de negro, con un vestuario austero y minimalista, leyeron corporalmente a Shostakóvich con un atrevido lenguaje neoclásico/contemporáneo que potenció la intensidad interpretativa de cada uno. En el mismo estilo, en la segunda parte estrenaron “Amorosa”, del coreógrafo Ricardo Graziano con música de Verdi. Esta vez, ella vestía de rojo profundo, con malla y corset, y él pantalones negros. La sensualidad desbordó sus movimientos, que por lo demás borran los límites de la técnica, realizados con perfección y pasión por Carrillo y Gomes. ¡Gran pareja!
Otro estreno fue el pas de deux “Diamantes”, del ballet “Joyas”, de Balanchine, donde el creador trabajó obras abstractas inspiradas en temas, no en historias. Alena Kovaleva, del Bolshoi de Moscú, y Zachary Catarzano, del Bayerisches StaatsBallett de Münich sortearon con elegancia la gran exigencia técnica. Ella, una promesa del ballet ruso, bailó además el solo de “La Bayadera”, donde demostró que aún le falta ese peso escénico que dan los años.
De las obras infaltables, también estuvieron en el programa los pas de deux de “Diana y Acteon” (Adam/Petipa- Sergevy) y “El Corsario” (Drigo/Vaganova), interpretados por Christine Shevchenko y Brooklyn Mack, ambos del ABT. Estuvieron impecables y dialogantes, entre ellos y también con el público, pero fue Mack quien asombró a los presentes con sus grandes saltos, elevadísimos y de alta complejidad técnica. Él puso la cuota de impacto que siempre necesita el público.
Eleonora Sevenard y Denis Rodkin, ambos del Bolchoi, mostraron pas de deux de “El Lago de los Cisnes” (cisne negro) y “Spartako” (Kachaturian/Grigorovich), ambas piezas habituales en los repertorios de las compañías internacionales. Ella hizo los 32 fouettes de rigor, en Lago mostrando virtuosismo y talento interpretativo. Su compañero, en cambio, excelente partenaire, fuerte y de lindas líneas, se vio algo desangelado.
Para el final quedó “El Quijote” (Minkus/Petipa) a cargo de Amanda Gomes y Oleg Ivenko, quien interpreta al joven Nureyev en la película “Cuervo Blanco”. Ellos, ambos del Tatar Academic State Opera and Ballet Theatre, mostraron en la primera parte el pas de deux “Shurale”, un ballet tártaro inspirado en un mito y estrenado en los años 50. Ya en esta pieza, de reminiscencia folclórica, ambos bailarines mostraron talento, técnica y mucho carisma. Sus sonrisas se proyectaron espontáneas y reales, lo que fue un aporte a su desempeño. El fin de fiesta con “El Quijote” tuvo en ellos dos grandes intérpretes: ella de perfecto balance y bellas líneas, él de seguras variaciones y limpios grandes saltos.
El único de la noche tuvo que ver con el sonido. De verdad hay que mejorar los equipos del Teatro Oriente para que la música grabada suene como corresponde al nivel de los invitados e invitadas.

Fotos Patricio Melo