La Danza y el Mercado

“Furia Feria” es la última puesta en escena del colectivo Escena en Movimiento, compañía que desde el 2010 nos muestra su trabajo colectivo en su natal Concepción. Esta vez son dirigidos por el destacado director y pionero del teatro físico Elías Cohen, quien experimenta por primera vez el trabajo con esta compañía penquista como parte de un proyecto financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo de la Cultura y las Artes (FONDART). 
Esta obra, de sesenta minutos de duración, nace como parte de una investigación y la búsqueda  de un lenguaje significante. A través de ella vemos a los bailarines no sólo danzar si no hablar con público, provocarlo e interpelarlo.

En escena se utiliza como materialidad elementos típicos de las ferias libres. Cajas de frutas, bolsas de polietileno, escobas y cucharas de palo se convierten en símbolos propios con identidad cultural. Durante el transcurso de la obra vemos  desfilar a los intérpretes con diseños de vestuario realizados por ellos usando estos mismos objetos como ropa. Entonces la utilería se convierte en una analogía sobre la belleza y el sin sentido.
Los objetos tradicionales de las ferias libres en nuestra cultura  se ven caricaturizados. Frutas, plásticos, canastos, sillitas de madera, componen este universo que al ser empleado de forma diferente consiguen que el símbolo se disocie y nos propone una lectura distinta. Es así como aparecen como objetos carentes de sentido, insertos en una sociedad basada en las apariencias dispuesta a venderlo todo.
La realización esta constituida por pequeñas piezas coreográficas, donde los bailarines interpretan a través de la danza contemporánea la idea de pertenecer a un mundo basado en el libre mercado y en la mecanización de las relaciones interpersonales. Pero es hacia la mitad de la obra cuando el bailarín principal comienza a narrarnos sus desaciertos al intentar  estudiar danza en Concepción. Y esta idea es la que a mi parecer toma mucho más fuerza y lucidez en su discurso y energía interpretativa. Un artista que por más que se esfuerza en realizarse como bailarín, ve truncado su sueño al no existir en regiones ninguna escuela profesional que imparta la carrera de danza.
Esta interpretación es la que se convierte  en una actuación rutilante. La simpleza de su relato, que narra un  problema y que aparece como testimonio de la precariedad de las artes en nuestro país. Nos traspasa, nos hace reír y sufrir también. Nos hace ponernos en el lugar del artista y en su infatigable búsqueda. Es desde allí donde la obra adquiere mucho mayor valor.
La música de Juan Salinas Odger acompaña a estas coreografías sencillas que se desplazan coloridamente por la sala, en conjunto y en dúos. Por breves momentos generan un cardumen humano que se mueve casi idiotamente, asociando el movimiento humano con el de un grupo de cabras.
Cuerpos y coreografías  que llenan la sala de energía. La fuerza de sus exponentes traspasan el frio de la sala Patricio Bunster en Matucana100, donde estuvo en una breve temporada.

 

 

Ficha Artística
Director y coreógrafo: Elías Cohen
Intérpretes: Darwin Elso Mora Urrutia,  Natalia Díaz, David Dinamarca, Camila Contreras, María Paz Briones