Imperdible Regreso de "La Noche Obstinada"

Cuerpos desnudos, delirantes y frenéticos. Cuerpos vulnerables que representan los intentos de una sociedad reprimida por liberarse y ser feliz. Mucho de esto hay en “La Noche Obstinada”, puesta en escena dirigida por el coreógrafo argentino Pablo Rotemberg luego de una residencia de tres meses en el GAM en 2014, que regresa ahora por una corta temorada.
Durante poco más de una hora, siete intérpretes -dos mujeres y cinco varones- ponen, y exponen, su cuerpo al servicio de evocar las fiestas Spandex, emblemas del Chile de principios de los 90, en medio de una democracia insipiente y los estertores de una

dictadura que se negaba a desaparecer. La pieza se estructura a través de diversas escenas, que instalan tópicos reconocibles y cuyo título es anunciado por micrófono. En la primera, El despertar de la Sexualidad, una chica gorda, sin ropa, avanza desde el fondo del escenario. Luego se lanza sobre un chico que está en el suelo, también desnudo, y comienzan una espasmódica, y poco amable, simulación sexual. Sus cuerpos se golpean sin misericordia, lejos erotismo y el deseo.
Rotemberg no tiene conmiseración con estos cuerpos democráticamente exhibidos. Hombres y mujeres son iguales en el escenario, sin ninguna carga sexista o de género, lo que es agradable de percibir.
Pronto el impacto de la desnudez pasa, y cede el lugar a la sorpresa frente al espacio oscuro, y tan reconocible, que nos están mostrando. 
La violencia subyace en estos jóvenes que quieren irse de fiesta. La felicidad del baile, del juego travesti, no es completa porque surge la ira, el golpe, la discriminación. “Soy mujer, soy mujer, soy una mujer indefensa”, grita un intérprete mientras es violentamente perseguido por otro. Y la escena en que Nicole Sazo es golpeada por Ricardo Curaqueo se hace infinitamente larga. El público es constantemente provocado y, sin sutilezas, puesto en un lugar incómodo.
La partitura musical, importantísima en todas las obras de Rotemberg por su formación como músico, está compuesta de una mezcla de temas poperos y otros clásicos.  Así conviven Shostakovich con Barry Manilow y su Copacabana, sin  faltar el máximo hit de Cecilia, la incomparable, ni la italiana Mina.
Todo sucede en una atmósfera oscura, y densa por momentos, los cuerpos se mueven entrecortados por la noche. Por supuesto no falta el cubo, ícono de las Spandex, ni  la coreografía grupal al estilo street dance.
Hay que decir que “La Noche Obstinada” cruza las fronteras de la danza, para situarse como una puesta en escena performativa que bebe de los cuerpos en movimiento. Hay tensiones discursivas y significantes que la dotan de una fuerte impronta teatral y cinematográfica. También hay momentos de danza más convencional, con fraseos o bloques que apelan al movimiento rudo y tosco, sin refinamientos estéticos, dentro de los que destaca el momento en que todo el elenco puesto en parejas simula un desbocado, y poco erótico, acto sexual.
Un acierto del GAM, y del elenco (Lucas Balmaceda, Ricardo Curaqueo, Brigitte Kattan, Marcos Matus, Marco Orellana, Cristóbal Santa María y Nicole Sazo), que rompe sus propias barreras para hacer de “La Noche Obstinada” un encuentro verdadero con el cuerpo, mirado pecaminosamente durante siglos, y con ese lado, de la sociedad, y de nosotros mismos, que no queremos ver. 

 foto Jorge Sánchez

Coordenadas
GAM
6 al 11 de diciembre
Miércoles a sábado 21 horas, domingo 20 horas
$6.000 Gral. $3.000 Est. y 3ed.