Cine y Teatro en Inteligente Reescritura

Siempre resultarán interesantes versiones de clásicos tan vigentes como “Un Enemigo de Pueblo”, de Henrik Ibsen, con temas como las virtudes públicas y los vicios privados, los conflictos de intereses y la relación entre el dinero y la política. Esta versión, del joven dramaturgo Bosco Cayo y actualizada puesta en escena de Nicolás Espinoza y Laurene Lemaitre, termina hoy una breve temporada en el Teatro Cinema.
Lo primero que hay que decir es que la reescritura de Bosco Cayo se ajusta al espíritu de Ibsen. Elimina personajes y sintetiza la acción con gran agudeza, manteniendo la esencia tanto del

conflicto planteadocomo de las ideas expuestas, trayéndolos a nuestros días. Además, rejuvenece a los protagonistas y los deja en los 30, lo que en ningún caso impide reconocer al autor. Ibsen está presente, aún en el lenguaje coloquial y los giros idiomáticos de estos tiempos.
Entonces, tenemos a un joven doctor Stockmann que detecta que las aguas de las termas del pueblo están contaminadas por una fábrica local. En un principio este hallazgo alerta a los dueños del canal de tv y hasta al presidente de la asociación de propietarios, pero luego de la intervención del señor alcalde y sus “recomendaciones”  el valiente Stockmann es declarado “enemigo del pueblo”. 
Un gran atractivo lo constituye la puesta en escena, que funciona la mayor parte dentro de un dispositivo cerrado, especie de módulo rectangular (diseñado por la misma Lemaitre) en el centro del escenario, en cuya cara frontal se abren y cierran unas cortinas. Una cámara revela al espectador los detalles que no se ven, la intimidad de los personajes, lo gestos que no llaman la atención desde la platea (una mano, una mirada, una sonrisa). Teatro en el teatro de la mano del cine, para refrescar la narración.
Este recurso, muy bien resuelto técnicamente, focaliza la mirada del que observa y permite que diseccione a los personajes sin distracciones, fijándose en los aspectos que la dupla de directores quiere resaltar. 
Los actores (José Manuel Aguirre, José Miguel Neira, Carlos Ugarte, Germán Pinilla Juan Pablo Troncoso, Macarena Rozic y Viviana Nass) trabajan una actuación natural,  muy cinematográfica, lo que permite que el público tenga aún más la sensación de estar espiando lo que sucede tras las puertas cerradas.
El quiebre se produce cuando el dispositivo se voltea para dar lugar a la asamblea donde el doctor Stockmann expone sus puntos de vista. La dupla de directores decide romper con la convención y abren el debate a los espectadores que de improviso son iluminados con la luz de la sala. Este momento, que podría calificarse de post dramático, rompe con lo ganado hasta ese momento. El público se incomoda y se produce un tenso momento, pero no la catarsis contra el sistema que podría esperarse y que alimentaría el circuito de energías presentes en el escenario. Además, los jóvenes actores no son lo suficientemente diestros como para manejar el clima y no permitir que se debilite (tal vez podrían guiar la discusión haciendo preguntas a la platea o tener en ella un par de actores que pusieran temas).
Luego de  la asamblea, el dispositivo gira y la obra vuelve a lo que era.
Esta versión de “Un Enemigo del Pueblo” consigue atrapar la atención del público con un espacio escénico que utiliza recursos cinematográficos acordes a las intenciones de los directores de mostrar la intimidad del poder, y un grupo de actores que convive a la perfección con esta modalidad de narra que les exige extrema naturalidad. Una buena versión de un clásico se suma a dos directores que se atreven.

 

Ficha Artística
Dirección: Nicolás Espinoza y Laurene Lemaitre
Dramaturgia: Bosco Cayo
Escenografía: Laurene Lemaitre
Iluminación: Luis Alcaide
Producción: Paula Pavez
Elenco: José Manuel Aguirre, José Miguel Neira, Carlos Ugarte, Germán Pinilla Juan Pablo Troncoso, Macarena Rozic y Viviana Nass

Coordenadas
Teatro Cinema
Hasta el 24 de Agosto de 2014
Jueves a domingo 20.00 hrs.
$5.000 general / $3.000 estudiantes.