“El Olivo”: Acertado retrato del Chile que no tiene voz

El Olivo“El Olivo” es una de esas obras que calan profundo en los espectadores, que se encuentran, de entrada, con un escenario rectangular que muestra un bar ubicado en un remoto pueblo, llamado como la pieza teatral. A poco escuchar, el oído es seducido por una galería de voces populares: el flaite que llegó de Santiago, la sureña, el campesino, el hombre que vende flores, la mapuche.  Luego, esos sonidos encarnan en una serie de personajes tratados casi de forma hiperrealista, que lloran sus penas en el bar.

La nueva entrega de Teatro Niño Proletario es tan asertiva como “Temporal” (2008), con la diferencia que corresponde a dramaturgia propia. Sally Campusano, actriz, es la encargada de dar vida a este texto fruto de una investigación por bares de Santiago y Valparaíso. El director sigue siendo el talentoso, y joven, Luis Guenel (25).

El OlivoEn escena, hombres y mujeres se reúnen en la tristeza, la desesperanza y la necesidad de amor. Está Julia, enferma terminal (emotiva caracterización de Claudia Cabezas), y Jaime (Claudio Riveros), el hombre que la ama pero es casado con Sonia (la impresionante Silvia Marín), una mapuche que viste luto permanente. También están la Rucia (Sally Campusano) y un flaite que se dedica a robar en Santiago y que está “de vacaciones” en El Olivo. Detrás del mostrador, la Madame (una entrañable Patricia Guzmán que, sin estridencia, da cuenta de lo doloroso que puede ser el desarraigo), francesa que sufre por un chileno que la trajo de su París. Y Sansón, el patrón del bar, hombre de mínima estatura al que sólo se le ve parte de su frente detrás del mostrador.

Todas estas personas tienen una oportunidad de escapar a su día a día, gracias a anuncio de la llegada de un misterioso barco que se resuelve en la última escena con un toque de realismo mágico, Caleuche incluido.

El Olivo¿Cuáles son los méritos de “El Olivo”? Primero, su capacidad de articular a través de diálogos sencillos y comunes, un discurso reivindicador del Chile que no se ve. Ese Chile de pobres, borrachos y desilusionados, que no salen en los diarios ni en la tele. Un Chile con olor a derrota permanente, donde  las desventajas son muchísimas más que las posibilidades. Segundo, la acertada mezcla de generaciones actorales: grandes actrices con trayectoria como Patricia Guzmán y Silvia Marín, conviven con jóvenes intérpretes y otros treintones como Cabezas y Riveros. Esta opción de Guenel  hace el realismo más creíble y enérgico.

Tercero, la dirección. En escena se hace evidente el buen manejo de los actores, sus tiempos y transiciones. A todo lo anterior de suman la música y la dirección de arte.

Lo único afinable es la dramaturgia a nivel ritmo. Por momentos éste cae en espacios muertos que, si bien no estropean el resultado, ralentan la acción más de lo conveniente en ciertos pasajes. En todo caso, es éste un detalle pequeño que no empaña para nada el fiel retrato de ese Chile que no queremos ver, que hace “El Olivo”.

 

Autor: Sally Campusano

Director: Luis Guenel

Música: Diego NogueraEl Olivo

Elenco:  Silvia Marín, Claudia Cabezas, Sally Campusano, Claudio Riveros, Cristián Flores, Antonio Altamirano, Rodrigo Velásquez y Patricia Guzmán

Del 03 de Octubre al 01 de Noviembre 2009

Jueves a sábado 21.00 hrs

domingo 20.00 hrs

Centro Cultural Matucana 100

Matucana 100 (Estación Central)

Entrada general:

$3.000

estudiantes y tercera edad:

$2.000

jueves populares $1.500