“El Último Encuentro”: Un Ejemplo más Allá de la Escena

Se ha repetido hasta el cansancio, desde diversas voces, que en Chile no respetamos a los adultos mayores.  Las posibilidades de trabajo disminuyen con cada año que pasa, hasta considerar a un cincuentón como “pasado” para buscar una ocupación. Y qué decir de los mayores de 65 o los octogenarios. A ellos parece que sólo les destinamos paquetes turísticos rebajados y paseos antes de las 20 horas. La obra con que Carlos Pinto inauguró su multiespacio Ladrón de Bicicletas, en Dardignac 0163, es precisamente la muestra de que la vida de los mayores puede ser más que productiva: desde Buenos Aires llegó “El Último Encuentro”, adaptación teatral de Cristopher Hampton para la novela de Sandor Marai, protagonizada por actores mayores de 80 años. La pieza, que narra el encuentro de dos amigos de la infancia, de diversas clases sociales y sensibilidades, separados por un secreto, es un elogio a la palabra, a los miles de sentidos que puede tener una frase, dicha o silenciada. La acción es mínima: los dos hombres se enfrentan y hablan. Recuerdan, desentrañan. En esta versión, lo que es prácticamente un monólogo del dueño de casa, interpretado por un delicado y lleno de matices Duilio Marzio (89 años), se ve interrumpido por las intervenciones del ama de llaves, convertida en un personaje entrañable por Hilda Bernard (91). Así, la puesta es bastante más cálida y menos hierática que la que vimos hace algunos años interpretada por Héctor Noguera. Tal vez el visitante, acá Fernando Heredia (89), pudo tener una mayor participación ya que su presencia se ve menguada frente a sus colegas. La mano de la directora, Gabriela Izcovich, se nota en una puesta cálida y cuidada, que acerca la prosa de Marai al público. Una lección de teatro, claro está, fundada en la presencia del actor y su fuerza, pero más aún una lección de vida.
“El Último Encuentro”
Últimas funciones
Jueves a sábado a las 20.30 horas, domingo a las 20
$15.000 general
El último EncuentroSe ha repetido hasta el cansancio, desde diversas voces, que en Chile no respetamos a los adultos mayores.  Las posibilidades de trabajo disminuyen con cada año que pasa, hasta considerar a un cincuentón como “pasado” para buscar una ocupación. Y qué decir de los mayores de 65 o los octogenarios. A ellos parece que sólo les destinamos paquetes turísticos rebajados y paseos antes de las 20 horas. La obra con que Carlos Pinto inauguró su multiespacio Ladrón de Bicicletas, en Dardignac 0163, es precisamente la muestra de que la vida de los mayores puede ser más que productiva: desde Buenos Aires llegó “El Último Encuentro”, adaptación teatral de Cristopher Hampton para la novela de Sandor Marai, protagonizada por actores mayores de 80 años. La pieza, que narra el encuentro de dos amigos de la infancia, de diversas clases sociales y sensibilidades, separados por un secreto, es un elogio a la palabra, a los miles de sentidos que puede tener una frase, dicha o silenciada. La acción es mínima: los dos hombres se enfrentan y hablan. Recuerdan, desentrañan. En esta versión, lo que es prácticamente un monólogo del dueño de casa, interpretado por un delicado y lleno de matices Duilio Marzio (89 años), se ve interrumpido por las intervenciones del ama de llaves, convertida en un personaje entrañable por Hilda Bernard (91). Así, la puesta es bastante más cálida y menos hierática que la que vimos hace algunos años interpretada por Héctor Noguera. Tal vez el visitante, acá Fernando Heredia (89), pudo tener una mayor participación ya que su presencia se ve menguada frente a sus colegas. La mano de la directora, Gabriela Izcovich, se nota en una puesta cálida y cuidada, que acerca la prosa de Marai al público. Una lección de teatro, claro está, fundada en la presencia del actor y su fuerza, pero más aún una lección de vida.
El último encuentro“El Último Encuentro”
Últimas funciones
Jueves a sábado a las 20.30 horas, domingo a las 20
$15.000 general