“La Fila”: Televisión y verdad

La FilaEn la sala de teatro Lastarria 90 se presenta “La Fila”, tercera obra de dirigida por Benjamín Berger. Con una escenografía sencilla y dos actores que representan variados personajes, el montaje consta de un texto complejo, conformado por escenas en que se entremezclan historias, voces y prendas de vestir, escogidas según necesidad de entre muchas que se hallan colgadas en el fondo del escenario. Va armándose así un espacio abstracto, que permite multiplicidad de referencias, multiplicidad de relatos.

En “La Fila” vemos personajes bien estructurados y un texto representado. Y es que en gran medida es el texto el elemento teatral que en la puesta en escena organiza a los demás. Actores, iluminación, vestuario, movimientos, etc. están al servicio del texto, desde donde adquieren significado y lugar dentro de la obra. De este modo se construye una lectura, una forma de ver la realidad, y no cualquiera, sino específicamente la que se transmite en los medios de comunicación. Observamos así una serie de estereotipos sociales muy bien estructurados, referentes claros a un imaginario nacional, posible nada más que a través de los medios y, específicamente, la televisión. Se pone así en cuestión no tan sólo la historia que de Chile es ahí transmitida, por ejemplo, mediante la actualización de un conflicto social que se arrastra desde la colonia (el conflicto de un sistema patriarcal del patrón y el peón), sino también la forma en que esa historia es discursivamente tratada. Son criticados así los modos en que la televisión muestra la historia de Chile y más aún la información que en general transmite. De esta forma acusa un discurso específico, una realidad que no es la única, y que particularmente se corresponde con los discursos dominantes en nuestra sociedad, apareciendo como la realidad, como una verdad validada precisamente en la ausencia de reflexión en los medios.

Son identificados en “La Fila” una serie de problemas que en conjunto van articulando el contenido de aquella forma particular (aquel discurso) en que la televisión muestra la historia y en general la información que transmite. Aquellos más destacados en la obra son, primero, la selección arbitraria que se hace de hechos históricos, con la centralidad que reciben por ejemplo los héroes de la patria en la construcción de la historia nacional. Segundo, se identifica una cierta vacuidad en el trato de la información. Vacuidad que por medio del entretenimiento suprime casi por completo cualquier instancia reflexiva. Siquiera es sugerida otra perspectiva, donde haya una alternativa a la historia y correlativamente la realidad que en televisión se construye. Tercero, se identifica en “La Fila” lo que podríamos llamar una naturalización de la perspectiva que transmite la televisión. Es decir, no se trata nada más de la ausencia de reflexión acerca de los distintos puntos de vista (los distintos discursos) hallados en ella, sino que además se está constantemente reproduciendo las condiciones necesarias (inmediatez de la información, necesidad de información, obsolencia de la información, etc.) para que aquello que es nada más un punto de vista transmitido en directo y a diario aparezca como una verdad, validada por las imágenes, personajes -tanto ficticios como no ficticios- y palabras mediatizadas. Hay así en “La Fila” una reflexión, y más aún una crítica al modo en que la televisión, y correlativamente los demás medios de comunicación, construyen irreflexivamente, desde una perspectiva particular, un relato de la historia y realidad chilena.

ULTIMAS FUNCIONES “LA FILA”

28 y 29 dic. / 20:00 hrs.  Valores:Entrada General $3.000, Estudiantes y Tercera Edad: $2.000  Reservas:09-3421597 / 09-8131112  E-

Autor:Malcolm Leiva Gebhard

Director:Benjamín Berger

Elenco:Ariela Yuri y Patricio Molina

Iluminación:Javier Alvarado

Producción:Natalia Espina y Daniela Venegas

Música:Luis  Castro