Stgo a Mil: Un Tranvía sin Novedad

Cristián Plana dirigió a la compañía del Teatro Stabili di Napoli en “La Señorita Julia” durante 2015, con un buen resultado escénico que participó en Santiago a Mil el año pasado. Ahora, el director de 37 años regresó al sur de Italia para poner en escena su versión de “Un Tranvía Llamado Deseo”, la emblemática obra de Tennessee Williams. Como dato, vale mencionar que Plana ejerció como asistente de dirección de Alfredo Castro en su aplaudida propuesta para la obra del autor americano, protagonizada por Amparo Noguera y Marcelo Alonso, y estrenada en el GAM en 2014. Pese a los antecedentes mencionados, el trabajo de Plana

con la compañía italiana carece de la particularidad en la mirada que era esperable de su dirección. Se inclina por una puesta en escena de carácter realista y que acoge íntegramente el nudo central creado por Williams, claro que podando personajes y enfocándose en los protagónicos, especialmente en Blanche Dubois interpretada por Mascia Musy.  Se echa de menos el manejo del ritmo y la inclusión de detalles simbólicos vistos en obras suyas como "Castigo", "Paso del Norte" o "Bendita sea tu pureza",  que dan mayor espesor a lo que el espectador observa.
La acción transcurre en el pequeño departamento donde vive Stella (Giovanna di Rauso), hermana de Blanche, en compañía de su marido, el rudo Stanley Kovalsky (Masssimiliano Gallo). El corte realizado es horizontal, y de esa manera están distribuidos los ambientes: a la izquierda el baño, luego la cama y finalmente la cocina-estar. La profundidad es aportada únicamente por el espacio que se abre luego de la puerta de entrada, a la derecha del conjunt. El vestuario de ellas es actual con toques almodovariano, con Blanche en una elegancia atemporal muy al estilo Marisa Paredes, y Stella colorida y recargada con sus botas vaqueras y faldas de jeans con encajes. Stanley usa jeans pitillos y también botas vaqueras. Sin embargo, la música es del recuerdo, escuchándose incluso a Nat King Cole.
Las actuaciones son disparejas en el trío protagónico, siendo Mascia Musy quien permite sumergirse en el delirio y la oscuridad del mundo de Williams. Stella es asumida como una jovencita tonta, demasiado, por Giovanna di Rauso, aumentando en extremo la brecha generacional con su hermana Blanche. Su compañero Massimiliano Gallo (a quién vimos en el protagónico de “La Señorita Julia”) se observa rígido y poco natural, sin esa animalidad que describe el autor y que lo ata a Blanche contra todo razonamiento.
Musy construye una Blanche que roza el histerismo permanentemente, sin sobreactuar nunca. Se ve frágil, perdida en su mitomanía, atraída por el marido de su hermana pese a que su vulgaridad le da asco.
Sólo en la última escena hay un quiebre que da nuevo aire a la acción. La escenografía se mueve hacia atrás, dejando a Blanche en la orilla del escenario, donde terminó en la situación anterior. Ese vacío, que queda entre el borde y la escenografía, permite una lectura distinta de la llegada de un enfermero a buscarla y del momento en que Blanche mira por última vez alos personajes que precipitaron su caída

 

Coordenadas
Teatro Antonio Varas
17 de enero 19:00 horas
Entradas entre $10.000 y $14.000