Stgo a Mil: Bella Relectura Mexicana de Obra Chilena

b En 2010, Paulina García y Valentina Muhr estrenaron una pieza pequeña e íntima, en el Teatro del Puente. Se trata de “Las Analfabetas”, escrita por el dramaturgo chileno Pablo Paredes y dirigida por Nicolás Zárate, que muestra la relación entre dos mujeres de diferentes edades y clases sociales, la mayor analfabeta y la menor profesora de lenguaje. A este Santiago a Mil llegó la versión mexicana, estrenada el año pasado y cuyas actrices (Dolores Heredia y Gabriela de la Garza) aportan una interesante lectura desde su idiosincrasia, esta vez bajo la dirección de la protagonista de la película “Gloria”.

La puesta en escena difiere en detalles de la chilena y hay una adaptación idiomática, pero son los personajes los que encuentran otros matices desde la mexicanidad.
Ximena es una mujer en los 50 años, que no sabe leer ni escribir y contrata a una profesora de lenguaje que acaba de terminar su práctica profesional, Jackeline, para que le lea el diario. La joven maestra, cesante, no quiere centrar su trabajo en la lectura y se empeña en que Ximena aprenda a leer y escribir, en especial para leer la carta que hace muchos años le dejó su padre antes de marcharse.
Por supuesto, la personalidad de las dos mujeres choca inevitablemente: Jackeline es reprimida emocionalmente y desconoce cómo tratar a otros de forma empática; Ximena es canchera y relajada, y gusta de tomarle el pelo a esta joven profesora que tan en serio se toma. Luego de un enfrentamiento a cachetadas, ambas encuentran un canal de comunicación y deciden asumir juntas el camino del aprendizaje.
La ambientación se resume en una mesa y un par de sillas, muchas plantas colgando del techo del escenario y un refrigerador que no se usa como tal, sino que está lleno de fotos y sirve de escondite a la dueña de casa. Muy detallista es la iluminación, que permite subrayar ciertos momentos y dinamiza el transcurrir de las escenas.
Dolores Heredia, a quien vimos en Chile como la mamá de Juan Gabriel en la serie “Desde que te Conocí” es Ximena. La actriz aborda su personaje con mucha fuerza, construyendo a una mujer fuerte, acostumbrada a defenderse, con una sensibilidad oculta y mucho sentido del humor. Sus jeans ajustados y su cabello negro, largo y suelto, le dan un aspecto femenino y seguro, en tanto la falda más bien larga y blusa de la profesora, interpretada por Gabriela de la Garza, la envuelven en una excesiva formalidad.
Ambas actrices realizan un viaje interpretativo que seduce al espectador desde la primera escena. El desparpajo de Ximena, la contención de Jackeline, el humor detrás del drama de dos mujeres solas que, finalmente, aprenden la una de la otra. Jackeline se prepara para confiar y tender puentes hacia otros seres humanos, y Ximena por fin aprende a leer y puede enterarse de las palabras escritas por su padre. Paulina García no podía haber encontrado dos intérpretes mejores.
Desde la idiosincrasia mexicana el encuentro de ambas se vuelve festivo pese a las notas amargas. La versión chilena era mucho más dramática y con un humor diferente, con menos de celebración. Sin embargo, los dos montajes consiguen tocar al espectador y disparar su reflexión: Siempre podemos aprender algo del otro, el saber no lo es todo, la inteligencia emocional hay que cultivarla, etc.
Una historia sencilla, cotidiana, lejos de la épica, de ésas que parecen que no cambiarán el mundo pero que sin duda aportan a una vida mejor. Un canto a las relaciones humanas, a la confianza y al hermoso trueque de sabiduría que puede darse entre dos.