"Año Nuevo": Un Montaje que Toca

“Año Nuevo” es, sin duda, una obra que toca al espectador. Temas como la vejez, el paso del tiempo y el cómo sobrevivir a avanzada edad, son reflexiones que cruzan a un país con una población cada vez con más esperanza de vida. A eso se suma la realidad socio-política nacional, que se cuela a través del relato como una fotografía de Chile. La apuesta, escrita y dirigida por Jaime Lorca, Paulina García y Rodrigo Gijón utiliza una mezcla de trabajo actoral, máscaras y objetos para dar cuenta de estas preocupaciones, lo que permite que un tono de humor agridulce atraviese el montaje.

La acción transcurre en tres celebraciones de Año Nuevo del matrimonio formado por Miguel e Isabel. Él mueblista, ella profesora de castellano que nunca ejerció, tienen una hija de nombre Ana, militante de izquierda. Todo sucede en la nueva casa del matrimonio, construida por el diseñador Eduardo Jiménez con cajas de cartón ensambladas en una especie de lego desde donde brota todo lo imaginable. Al centro, siempre, una mesa dispuesta para celebrar la llegada del nuevo año.
En el primer festejo, la pareja está feliz porque ha hecho un negocio con un militar. Sin papeles y con coima, como se verá después. Eso permitió que se mudaran de calle San Pablo, donde siempre ha residido la familia de él, a una casa con jardín en un barrio más acomodado. Paulina García y Jaime Lorca representan a todos los personajes del festejo a través de máscaras: el padre y hermana de Miguel, el coronel y su joven mujer, la vieja nana y los vecinos, Charito y Pancho.
Este acto es frenético. Los actores entran y salen cambiando de personaje de un momento a otro y a veces haciendo convivir a varios en escena. Hay música y baile, y también la certeza no explícita que el tan buen negocio es moralmente reprobable. La realidad chilena de los años 80 se desliza con las ácidas palabras del vecino, un profesor cesante, y la postura decidida de la hija revolucionaria, que deja la casa.
El segundo año nuevo alcanza a Migue e Isabel en los años 90, envejecidos y estafados por el coronel. “No hay nada que hacer, no hay papeles, contratos, nada”, dice él. La hija no ha vuelto y sólo hace misteriosas llamadas desde el extranjero. El ritmo escénico decrece en este punto, en sintonía con el paso de los años por los cuerpos. Continúan los mismos personajes y la realidad social, que huele a exitismo y mercado, se cuela por los textos.
Finalmente, en el último año nuevo de la obra, Miguel e Isabel son ancianos y no tienen dinero. Viven al día, de préstamos de sus vecinos, y sólo tienen alegría al hablar por Skype con su hija Ana. Están solos en la ficción y en escena, no hay más personajes y queda evidente el maltrato social que sufren por ser ancianos.
A nivel de estructura, hay dos partes claras en “Año Nuevo”. La primera, marcada por el vértigo de la multiplicidad de roles que asumen Paulina García y Jaime Lorca,  lo que permite que los temas duros sólo asomen entre entrada y salida. Hay un tema ético (negociar de manera ilegal con militares en dictadura) y otro familiar  (la partida de la hija Ana), que no lograr resolverse escénicamente y solo se mencionan.
La segunda parte es más tranquila,  las encarnaciones de los otros personajes continúan pero el ritmo decrece. Y, al final, están solos Miguel e Isabel.
Ambos actores despliegan variados recursos en escena, ya que consiguen dar solidez a los protagonistas además de dar vida a los secundarios. Además, se permiten bailar durante toda la obra.
Es cierto que al principio desconciertan los recursos elegidos para mostrar una historia dramática, ya que el teatro de objetos y máscaras no permite el desarrollo de las situaciones, personajes y conflictos. Sin embargo, “Año Nuevo” consigue emocionar con la vejez  de sus personajes y la entrañable unión entre ambos.
Hay que enfrentarse a esta obra con la mente abierta, para así disfrutar del manejo de las técnicas y recursos escénicos usados y, por supuesto, del trabajo de los dos intérpretes que realmente toca al espectador.

 

“Año nuevo”
Desde el 29 Paulina García será reemplazada por Tita Jacobelli
Dirección y dramaturgia: Paulina García, Jaime Lorca y Rodrigo Gijón
Elenco: Paulina García y Jaime Lorca
Escenografía: Eduardo Jiménez
Iluminación: Tito Velázquez
Música: Juan Salinas

Coordenadas
Centro Cultural Gabriela Mistral
Hasta el 8 de abril
Miércoles a sábado, 20:30 hrs.
$8.000 general, $4.000 estudiantes y tercera edad