"El Dylan": Atractiva y Potente Puesta en Escena

Aliocha de la Sotta y Bosco Cayo trabajaron juntos en “Leftraru” y vuelven a hacerlo ahora en “El Dylan”. Ella, reconocida directora con mano inteligente y sensible en el manejo de actores y atmósferas; él, autor de obras con una intensa mirada a nuestros conflictos sociales como “Limítrofe, la pastora del sol” (2013), “Tal Tal” (2014) y “La Dama de Los Andes” (2016). Esta vez se trata de un tema cada vez más presente en los medios y las conversaciones: el ser transgénero.
El dramaturgo tomó como inspiración un caso real, la muerte de Dylan Vera, un enfermero de 26 años en La Pintana. Llevó la

historia a La Ligua y conservó ciertos detalles, pero su texto va mucho más allá y mezcla la ficción con la realidad. En la puesta en escena no aparece Dylan. O, mejor dicho, aparece de muchas maneras menos encarnado en la piel de un único actor. Todos, cinco intérpretes, encarnan su voz en algún momento. Todos son el mundo que lo rodeaba, todos los personajes de su vida. Esta especie de coro de voces, de testimonios, permiten acercarse a la tragedia del que es asesinado por ser diferente desde un lugar casi documental. Escuchamos a su madre, a sus amigos, a los profesores de su colegio, a los vecinos, espiando los rechazos sufridos, los golpes soportados, las burlas. Asomándonos a su dolor.
Este recurso narrativo resulta muy adecuado para un tema de este calibre, del que sabemos tan poco y poco podemos imaginar. El abismo que debe haber vivido Dylan es irreproducible en escena sin traicionar su historia a través del artilugio, por lo que la opción de Boco Cayo me parece acertada y respetuosa.
A esa mirada se le suma un texto a ratos muy poético, de una lírica cotidiana y urbana, muy de barrio, que endulza la oscuridad de lo vivido por Dylan y ofrece otro elemento que distancia al teatro de lo narrado. Es como si le advirtieran al espectador “esto que ve usted no sucedió así, el teatro embellece los hechos y nos hace mirarlos con distancia”.
La puesta de Aliocha de la Sotta y la compañía La Mala Clase asume integralmente el tema transgénero. Desde el inicio musical con el tema de Queen “I wantto be free”, cuya coreografía gestual vuelve a remarcar que lo que veremos es teatro no realidad, hasta los trozos de vestidos floreados que actores y actrices llevan sobre las ropas. Los actores interpretan a amigos de Dylan, sus profesores, una entrevistadora de Tv comunal, la mamá, una joven trans que da su testimonio, los vecinos, transitando por el mundo del joven asesinado. Además, también se convierten en tramoyas moviendo focos o la escasa escenografía.
En “El Dylan” hay cuerpos en un escenario despojado y con pocos elementos, cuerpos que arman y desarman mundos, que crean espacios (un circo, un set de tv, la cada de Dylan, la calle, una feria) y también los destruyen.
El elenco, integrado por Juan Pablo Fuentes, Paulina Giglio, Guilherme Sepúlveda, Jaime Leiva y Mónica Ríos, fluye con fuerza en el escenario. Cada uno toma el personaje que le toca hacer y lo trabaja con verdad. Por eso, y pese a la distancia de las acertadas opciones tomadas -que no esté Dylan, que se trate de un coro de testimonios, que no haya más que cuerpos-, en este montaje hay emoción. Y también rebeldía, dolor y un fresco social desconocido para muchos.
Iluminación (Rodrigo Leal) y vestuario (Felipe Olivares) refuerzan la escena, cooperando en cada momento al discurso instalado.
“El Dylan” es una puesta en escena jugada, que se arriesga con opciones que funcionan en el escenario, que construye a través de testimonios la tragedia de un joven transgénero asesinado por ser diferente y que usa los cuerpos de sus actores, su materialidad toda, para crear atmósferas y contarnos una realidad desconocida, seguramente, para la mayoría de los espectadores.  Emociona, sorprende y, por qué no, hace cosquillas a la conciencia social que compartimos.

 

 

Ficha Artística
Dramaturgia: Bosco Cayo.
Dirección: Aliocha de la Sotta.
Compañía: Teatro La Mala Clase.
Elenco: Juan Pablo Fuentes, Paulina Giglio, Guilherme Sepúlveda, Jaime Leiva y Mónica Ríos.
Diseño de iluminación y escenografía: Rodrigo Leal.
Diseño vestuario: Felipe Olivares.
Realización escenográfica: Macarena Ahumada y Equipo Checoslovaquia. Realización vestuario: Susana Arce.
Música: Fernando Milagros.
Producción: Francesca Ceccotti.
Gráfica: Javier Pañella

 

Coordenadas
M100
Hasta el 30  abril
Jueves a sábado 20:00 horas y domingo 19:00 horas.
Entrada general $5.000, estudiantes y 3ra edad $3.000, jueves popular $2.000