Un golpe de realidad en el escenario

MI VIDA DESPUÉS“Mi Vida Después”, de la autora argentina Lola Arias, se emparenta con el biodrama, tan trabajado en Argentina, pero con un toque de frescura post dramática que lo hace tremendamente actual. También se acerca a la ancestrología, corriente de desarrollo humano que busca la reconciliación de los seres humanos con su historia genealógica. Empezando por sus padres, obviamente.

En la obra de Arias, 6 actores nacidos en la década comprendida entre 1970 y 1980, hacen un poco ambas cosas. Tres hombres y tres mujeres, el mayor nacido en 1972 y la menor en 1981, se ponen en la piel de sus padres y reconstruyen su vida y, con eso, dan cuenta de un trozo de historia del país vecino. Buscan entender el pasado, personal y a nivel país, para asomarse al futuro.

El trabajo actoral es lúdico e interpela al público directamente. Los actores visten ropa común y no hay maquillaje y, si no fuera porque el escenario es un espacio donde se recrea y se crea, podríamos pensar que lo que vemos en escena es realidad pura. Y como son reales las historias que cada uno cuenta, y son sus propias historias, hay permanentemente una tensión entre lo real y la ilusión del teatro, entre la verdad actor y la verdad teatral. Se pone en jaque, tal como en otras obras de Lola Arias (en “Striptease” aparecen una actriz-madre y su guagua), los límites de la representación, de la ficción, de la teatralidad. La figura del actor-ser humano, como en todo lo post dramático, es tan gravitante que los cambios en sus vidas pueden variar la obra.

En todas las historias, salvo en una, el centro de la búsqueda de los intérpretes es el padre. Ausente, presente, confuso, contradictorio, desaparecido, sometido. Las madres aparecen mencionadas como en segundo plano. Así, sabemos de un padre guerrillero que murió sin conocer a su hija-actriz, de otro policía secreto que robó un hijo de una pareja de detenidos desaparecidos y censuró la tendencia sexual de su hija, de uno amante de los autos y detenido desaparecido, del que fue siempre empleado de un banco,  del ex cura que tuvo puros hijos varones, de aquel que escribió varios libros.

Hay  humor y momentos emotivos, pero no llanto. Inclusive los testimonios más feroces son entregados de una forma que evita la emoción fácil. Hay subjetividad pero también contención, y la conversión de esa subjetividad en material de escenario, con una cierta distancia que permite el análisis, enriquece el discurso.

“Mi Vida Después”  utiliza recursos que conforman una puesta en escena rebelde, entretenida y por momentos hasta caótica. La proyección de fotos en una gran pantalla y su intervención con rayados; la música, en voz y guitarra de Liza Casullo y batería de Pablo Lugones; las sillas, la tiza en el piso, la tortuga Pancho. La presencia del hijo pequeño de uno de los actores pone el elemento azaroso que tanto le gusta a Arias y que es inevitable cuando se trabaja con niños. No era necesaria su participación en términos de contenido, pero su inocencia pone una distensión que favorece al público.

MI VIDA DESPUÉS“Mi Vida Después”

Dramaturgia: Lola Arias

Texto y dirección: Lola Arias

Elenco: Blas Arresse Igor, Liza Casullo, Carla Crespo, Vanina Falco, Pablo Lugones, Mariano Speratti, Moreno Speratti da Cunha

Dramaturgista: Sofía Medici

Asesor de investigación: Gonzalo Aguilar

Funciones: 14 y 15 a las 22:30 horas 16 y 17 a las 20:00 horas

Centro Gabriela Mistral. GAM, Alameda 227

$10000 y $5000