Una Marilyn sin nada nuevo que ofrecer

Fotos Valentino Saldívar

Persona Marilyn“Persona. Marilyn”, del polaco Krystian Lupa, frustró las muchas expectativas que el público chileno se había hecho de la obra. En una especie de galpón, donde se supone ensayó alguna vez Chaplin, Marilyn Monroe, la rubia actriz ícono sexual hasta nuestros días, se refugia para ensayar un rol en Los Hermanos Karamazov. Allí recibe a Paula Strasberg, su maestra de teatro; a su psiquiatra Ralph Greenson, acusado de ser uno de los responsables de gatillar la adicción a los fármacos de la estrella; a un fotógrafo y a otros personajes. Ya en la primera hora queda claro el sentido de la pieza: Marilyn quiere romper con el estereotipo de mujer sexy que lleva, quiere hacer roles serios, anhela que la gente vea más allá de su cuerpo y su sex appeal. Se trata de un teatro de mucho texto, de tinte existencialista, que no resulta muy beneficiado con la traducción del polaco al español. Además, la protagonista mezcla su habla con trozos de los hermanos Karamazov, en particular de Grushenka.

MarilynLamentablemente, en las restantes dos horas Lupa no hace más que reforzar lo planteado. No se asoma a lugares nuevos ni ayuda a descubrir otra Marilyn. Es más de lo mismo. La acción se vuelve lenta y agobiadora. Ni siquiera la imagen de Marilyn semi desnuda y envuelta en llamas (proyectadas) del final levantan al espectador.

Destaca, eso sí, Sandra Korzeniak como Marilyn. Su interpretación remite a todo lo que hemos visto e imaginado de la Monroe.