Cautivante Retrato Escénico de Violeta Parra

Después de ver “En Fuga no hay Despedida”, la imagen que se lleva el espectador de Violeta Parra es la de una artista apasionada y nada complaciente. Sus amores, su canto y su obsesivo rescate del folclor chileno desfilan por el escenario a borbotones, tal como fue su paso por la tierra. Y queda solo este fin de semana, en el GAM, para disfrutar de esta obra, escrita por Luis Barrales y dirigida por Trinidad González.
Con talento y sin pretensiones de objetividad, lo que enriquece el discurso, la puesta recoge la vida de Violeta y el movido contexto cultural en que se desarrolló, a través de una especie de collage

de escenas e imágenes. No hay un esqueleto narrativo convencional, ni una historia. Se trata de un retrato que se detiene en la pasión y vulnerabilidad de la retratada.
Tres actrices (Paula Zúñiga, Tamara Ferreira y Piera Marchesan) encarnan a la artista y a otras mujeres, en tanto tres actores (Nicolás Zárate, Nicolás Pavez y Tomás González) dan vida al universo masculino. Todos tocan instrumentos, cantan y bailan, y usan un vestuario neutro (jeans oscuros y polera negra) que pueden transformar con una prenda.
La partida marca el rumbo. Violeta-Paula Zúñiga está en el suelo, tapada por una manta negra, deprimida por lo mal que funciona la carpa de La Reina. Reclama a sus trabajadores a gritos (los llama funcionarios) y quizás a su último compañero amoroso. Dice que la publicidad está mala, que hay que hacer afiches y amasar empanadas. Ese es el tono urgente, y de torbellino existencial, que cruza la propuesta.
Detrás de las escenas, tanto de las que ficcionan aspectos de la vida de Violeta como de las recreaciones de sus entrevistas (en París o después de un intento de suicidio), y también de aquellas que aportan con el contexto cultural (velorio de un angelito, por ejemplo), se nota una acabada investigación. El responsable de la tarea es Ignacio Ramos, pero se nota que el equipo entero se empapó de aquella.
Los intérpretes están en un nivel excepcional. Se hacen cargo del canto y de la música con propiedad, logrando que las acciones escénicas fluyan orgánicamente. Y si Paula Zúñiga destaca en la piel de la Violeta madura por su reconocida profundidad, Tamara Ferreira y Piera Marchesani entregan matices importantes al retrato de la protagonista.
Nicolás Zárate, Nicolás Pavez y Tomás González consiguen verdad en cada personaje asumido, desde los amantes hasta los viejos campesinos que Violeta entrevista. Nunca se ven caricaturescos y siempre son un aporte.
La dirección de Trinidad González se hace cargo de que el conjunto se mueva sin baches, con una fuerza que impacta. Sólo en el tramo final surge algo de confusión, con un par de finales falsos, pero este dato no empaña en absoluto la entrega.
“En Fuga no hay Despedida” deja sabor a una Violeta Parra fuerte y en fricción con la sociedad de su tiempo, una creadora adelantada. Y también instala preguntas sobre el rol del artista en la sociedad, que nunca está demás hacerse.

 

 

Coordenadas
GAM
Hasta el 23 de septiembre
Miércoles a sábado 20.30 horas
Entrada Gral $8.000, 3ed. y Est.: $3.000