"Matar a Rómulo" o la Fascinación de la Palabra

Sangre, violencia y poder siempre han ido de la mano, y en pleno siglo XXI son un trío que no falla. A eso se refiere la dupla formada por el dramaturgo Luis Barrales y el director Sebastián Jaña en “Matar a Rómulo”, obra en cartelera en el GAM hasta el 16 de diciembre, y que da un vistazo a males tan actuales como antiguos: la xenofobia, el terrorismo y la guerra.
Barrales y Jaña, que ya han trabajado juntos en “Topografía de las Lágrimas” (versión de “Las Criadas”, de Genet) y “Jardín de Reos” (versión de  “Severa Vigilancia”, del mismo autor),  reflexionan del tema a través de una obra de interesante puesta en

escena y que se apoya en un sugerente torrente de palabras. La anécdota muestra a Alberto, un profesor chileno que recuerda lo sucedido hace algunos años, cuando en Nueva York dictaba un workshop sobre el terror y barbarie en “Tito Andrónico”, la obra más sangrienta de Shakespeare.
Sus alumnos eran 4 jóvenes de distintas nacionalidades (un sirio, una croata, un italiano y una chilena) que tuvieron que trabajar cuatro escenas de la pieza. Durante el proceso en que están sumergidos ocurre el atentado a las Torres Gemelas,  lo que da un vuelco en la vida de todos ya que deben tomar rumbos diferentes. La pluma de Barrales los sigue por Europa, Medio Oriente y Chile, develando las relaciones entre ellos y combinando su realidad con los textos shakesperianos. El factor común es la violencia, inevitable y, al parecer, capaz de alcanzar a cualquiera.
En medio de recuerdos, narrados y escenificados, se ofrece un texto de múltiples lecturas y una puesta en escena estimulante, que consigue transmitir el horror frente a la violencia en sus múltiples formas. Destaca las estupendas actuaciones de Claudio Ravanal, como el profesor, y los estudiantes, María Gracia Omegna (croata), Felipe Zepeda (italiano), Moisés Angulo (sirio) y Nicole Sazo (chilena). Ellos y ellas son  versátiles, creíbles e intensos, y Felipe Zepeda y Moisés Angulo se muestran absolutamente traspasados por los personajes que interpretan, lo que resulta perturbador.
El verbo, potente y caudaloso, se instala en un escenario donde la escenografía de Pablo de la Fuente -presidida por una torre hecha de envases de plástico que se desarma liberando bellas cuentas azulinas - y el espacio sonoro de Anselmo Ugarte, lo acompaña con potentes imágenes. Sólo sobran las imágenes proyectadas en una pantalla a un costado del escenario.

 

 

 

Coordenadas
GAM
Hasta el 16 de diciembre
Miércoles a sábado 21 horas
$ 5.000 Gral., $ 3.000 Est. y 3ed. $ 3.000