Stgo a Mil: Un Beckett Callejero para Desentrañar

Esta última versión de Santiago a Mil comenzó con dos obras de calle, en dos comunas de la capital. En Peñalolén se estrenó “Le Grand Continental”, donde 150 bailarines amateurs pusieron en escena el placer de bailar, y en Santiago Poniente, en el Museo de la Memoria, debutó “Oh Socorro”, última creación del Teatro del Silencio, con Mauricio Celedón a la cabeza. Se trata de una obra inspirada en la obra de Juan Radrigán “Beckett y Godot”, que toma de ella el enfrentamiento entre autor y personaje, pero luego se abre a protagonistas de otras obras y también a figuras de la vida privada de Beckett, como su mujer, la pianista y jugadora de tenis

Suzanne Dechevaux-Dumesni, su romance con Lucia Joyce, hija del autor de “Ulises”, y su participación en la resistencia francesa.
El espacio escénico está compuesto por paneles de madera, arena y unos postes donde artistas hacen trapecio y aro. Son 14 los actores que ocupan este espacio, que da un tinte desolado a la acción.
La estética es la patentada por Celedón (caras pintadas de blanco, figuras esperpénticas) y el lenguaje el suyo, compuesto por trabajo gestual, mimo, algo de danza y también de acrobacia. Hay coreográficas escenas grupales -de movimientos simples y claros- irrupción de personajes y vértigo escénico, además de música en vivo (a veces con letras en francés, inglés, alemán y español) y algunos textos dichos por los intérpretes.
Entre los personajes de obras de Beckett que pude identificar, además de Godot, Winnie (“Los días Felices”), las bocas de la obra del mismo nombre, el árbol de “Esperando a Godot”, Hamm en silla de ruedas (“Final de Partida”).
Con sus cuerpos los actores construyen imágenes poderosas, decidoras, que remiten a la guerra y los tiempos difíciles. Dos soldados alemanes sentados frente a frente, una mujer al que el autor le lanza paladas de tierra hasta que queda reducida a nada, una joven desnuda con el cuerpo estremecido y pintado de blanco. También se palpa la efervescencia del teatro en el espacio público, la urgencia de comunicar que tan directamente toca al público.
Si bien “Oh Socorro” es una obra atractiva, un problema es la identificación de lo que sucede en escena por el público lego en la vida y obra de Samuel Beckett. Para reconocer a los personajes e identificar por qué aparecen, hay que ser un consumado lector del irlandés y tener su obra en la cabeza.  Es cierto que los espectadores pueden entrar en la puesta por lo sensorial y no necesitar entender desde la razón, pero la comprensión total se dificulta por este elemento.
Además, hay que decir que la propuesta física es bastante más sencilla que en sus grandes montajes, el gesto menos proyectado y, por lo mismo, menos espectacular.

 

 

 

Coordenadas
Museo de la Memoria
Domingo 19:30
Entrada liberada
foto nota de Raynaud de Lage